PEQUEÑO PAÍS

Título Original: PETIT PAYS Dirección y guion: Eric Barbier a partir de la novela de Gaël Faye Intérpretes: Jean-Paul Rouve, Djibril Vancoppenolle y Dayla De Medina País: Francia. 2020  Duración:  112 minutos

Sangre y selva

El infierno cainita de hutus y tutsies que desembocó en la masacre de Ruanda en la primavera-verano de 1994, donde la cifra de muertos osciló entre 500.000 y un millón de víctimas, un genocidio que también implicó la violación de miles de mujeres, conforma el telón de fondo de “Pequeño país”. Ese pequeño país al que alude el título responde al nombre de Burundi, el vecino de al lado donde su población, algo superior a los 10 millones de habitantes, también supo bastante y mucho sufrió de esa masacre sanguinaria.
La historia, el espanto de tantos crímenes innumerables,  ha sido relatada en el cine en varias ocasiones y, como el tema es terrible, generalmente se ha impuesto el respeto y cierto rigor. Aquí, levantada sobre la novela de Gaël Faye, Eric Barbier construye un filme pulcro, equilibrado, deseoso de no incurrir en la pornografía emocional de recrear la muerte para impactar con ello al espectador.
En su lugar, y sin evitar en sus minutos finales que se proyecten algunas sombras de ese horror que rodea a los personajes de su relato, Barbier siembra el relato con huellas, ecos y gestos en los que se percibe la sombra del racismo, la culpa del colonialismo, la dificultad de la convivencia entre etnias diferentes y el inexplicable mecanismo que desata el horror del holocausto.
El filme adquiere una intensidad dramática austera, seca, distante. Todo acontece en la casa familiar de un matrimonio mixto. Él es un empresario de la construcción francés; ella una tutsi ruandesa que vive en Burundi con el hijo y la hija de ambos. Como en “El olvido que seremos”, estamos ante un relato autobiográfico. Gaël Faye, (escritor y rapero), autor de la novela que aporta el sustento al filme, es el hijo desde cuyos recuerdos se nos desvela este relato que alcanzó un impresionante éxito en Francia y que ha sido traducida a 29 lenguas diferentes. Barbier se muestra respetuoso con el tono y Faye no oculta las aristas desgarradoras que condicionaron el final de sus padres. De fondo, en ese cruce de razas y necesidades, se percibe lo que todavía no se ha contado abiertamente: la responsabilidad de los países colonizadores, su inanición y su silencio. 

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