SINÓNIMOS

“El gallo es valiente y fuerte” repite una monitora gubernamental que trata de iniciar a un grupo de inmigrantes en la ciudadanía francesa. “El gallo es francés”, mascullan los integrantes del grupo mientras, uno a uno, son invitados a escenificar teatralizando el contenido de “La Marsellesa”.

HASTA QUE LA BODA NOS SEPARE

Eso que algunos denominan el sublime tiempo de lo nupcial -esas cosas propias de bodas y bodorrios-, se ha convertido en tema recurrente de todo tipo de comedias. Algunas son buenas, bastantes malas; la mayoría, peores. El caso es que comienza a fatigar en exceso esa traición a nuestra esencia occidental de buscar originalidad.

TE QUIERO, IMBÉCIL

La gran aportación, la única que logro encontrar, a “Te quiero, imbécil”, descansa en su capacidad para confirmar una obviedad: La caspa y el mal gusto no son privativas de la masculinidad. En consecuencia, se puede hacer cine zafio y ser muy machista aunque el nombre que figura en el DNI sea, por ejemplo, Laura, como demuestra fehacientemente esta incursión sobre las desventuras de un treintañero definitivamente imbécil.

LOS CONSEJOS DE ALICE

Nicolas Pariser, (París, 1974), un cineasta francés con un lejano parecido físico que no cinematográfico al Woody Allen de sus inicios, no se cansa de repetir, desde hace meses, que el vínculo que debería atar la política con la cultura y el pensamiento ha desaparecido.

JOJO RABBIT

Ignoro si Spielberg ha dicho públicamente algo respecto a “Jojo Rabbit” pero, conocida su incomodidad ante “La vida es bella” de Roberto Benigni, lo más probable es que el neozelandés Waititi no reciba ningún apoyo del universo Dreamworks en la próxima ceremonia del Oscar.

DIOS MÍO, ¿PERO QUÉ TE HEMOS HECHO … AHORA?

Nos llega de la vecina Francia un cargamento de comedias que hacen del género un disfraz, para afrontar el tema de la emigración. “Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho…ahora?” de Phillippe de Chauveron es, además, la continuación de una de esas incursiones que se cerró con un evidente éxito comercial. 

LAS BUENAS INTENCIONES

El saber popular no se cansa de repetirlo, de buenas intenciones el infierno se llena. Ese averno está tan lleno de ellas como lo estuvieron hace unos años los videoclubs, y hoy las plataformas, de malas películas que creyeron que estaban haciendo algo decente. La decencia, en este caso, se reviste de reflexión sobre los otros, sobre la población emigrante en la Francia del bienestar.

THE FAREWELL

Una lluvia de estrellas recibidas por ilustres cronistas desconocidos rodea la foto del retrato familiar que preside el cartel propagandístico de “The Farewell”.  Ese empeño en avalar los estrenos con más estrellas que un árbol de navidad no es sino el patético esfuerzo de los publicistas, en cuyas manos se encuentra el destino de las salas de cine.

PARÁSITOS

Unos calcetines colgados, puestos a secar enfrente de un ventanuco de lo que se adivina es un semisótano, marcan el inicio y el final del salvaje periplo de unos protagonistas que caminan descalzos. La desnudez de los pies es un atributo extremo. Llevar los pies desvestidos, sin protección, es condición solo al alcance de quien no tiene nada que perder: los dioses y los desheredados. Los burgueses no, los burgueses llevan siempre los pies bien protegidos.

DÍA DE LLUVIA EN NUEVA YORK

Cada vez que se estrena un nuevo filme de Woody Allen hay que referir una cuestión decisiva para comprender los mecanismos de su trabajo. En la década de los 80, en plena madurez personal, con el descalabro del tiempo de cerezas que vivió junto a Diane Keaton, actriz con la que siempre ha mantenido una relación amistosa, Allen intentó emular el cine de sus dos mayores referentes: Federico Fellini e Ingmar Bergman.