LOS FAVORITOS DE MIDAS

En 1998, Mateo Gil dirigió un cortometraje lleno de mala leche: “Allanamiento de morada”. Entonces tenía 26 años, pero no era un recién llegado. Dos años antes había triunfado con “Tesis”, suyo era el guion -como lo serían la mayor parte de los que luego filmó Amenábar-, y ya, en 1993, es decir con 21 años, había dirigido su primer cortometraje (re)conocido. 

PALABRAS PARA UN FIN DEL MUNDO

Definitivamente lejos de la imagen épico-hollywoodense del Unamuno de Amenábar, este documental abraza el desesperado rigor de quienes bucean en la historia con la misión imposible de reconstruir la realidad.

HIL KANPAIAK

Entre “Bi anai” y “Hil Kampaiak” circula la misma sangre. Ambas comparten el mismo ADN, las dos transitan por idéntica cartografía. No hay ninguna duda sobre su origen.

OLEA… ¡MÁS ALTO!

Pablo Malo dirige y se hace invisible. Y Pedro Olea, un contador de historias que a sus 82 años confiesa que guarda un montón de proyectos en su escritorio, en contra de su costumbre, se convierte en la materia del relato.

EL SIGLO DE GALDÓS

El biopic, anglicismo para designar las películas cuyo núcleo narrativo gira en torno a la biografía de un personaje histórico, tiene un amplio rango de posibilidades. En un extremo podríamos señalar el hacer de los Straub-Huillet cuando se enfrentaron al recuerdo de Bach.

SENTIMENTAL

“Sentimental” nació como texto teatral con el título de “Los vecinos de arriba”. De hecho su carpintería narrativa no deja lugar a dudas sobre ese origen pese a que su creador, Cesc Gay, ha insinuado que la concibió como si fuese un guion cinematográfico.

LA VOZ HUMANA

A lo largo de “Dolor y gloria”, último largometraje de Pedro Almodóvar, se menciona a Jean Cocteau. Se trata de una leve pero no inocente cita que pretende sugerir que ambos, Cocteau y Almodóvar, ocupan un lugar de honor -también citaban a Chejov y a Shakespeare- en el Olimpo del Arte. Si lo de Cocteau sería discutible, lo de Almodóvar da risa.

NO MATARÁS

Titulada igual que el quinto filme de Kieslowski dedicado al “decálogo” de la tabla de la ley mosaica, “No matarás”; nada habría tan diferente entre sí como estos dos filmes que responden al mismo título. El que ahora nos ocupa, el que rinde culto a Mario Casas: con su nuca empieza todo, con su rostro empapado en lágrimas todo acaba; se debe a una exhibición formal de ritmo y violencia.

ANE

Ganadora de la sección de cine vasco del SSIFF, un Zinemira que tuvo un nivel notable, “Ane” aparece armada con el arsenal de un thriller de suspense que gira en torno a la búsqueda de una madre ante la desaparición de su hija. Se trata de un misterio con conflicto generacional con el que David P. Sañudo debuta como director de largometrajes junto a la guionista malagueña Marina Parés.

AKELARRE

Sin el rigor exhaustivo de “Haxan”; sin la solemne grandeza de “Dies Irae”; sin la insolencia desvergonzada de “The Blair Witch Project”; sin la autenticidad desconcertante de “Cuando fuimos brujas”; sin el poderío para el engaño y la seducción de “La bruja” y sin, ni siquiera, la épica acartonada pero sinceramente atormentada de “Akelarre” en versión Pedro Olea, ¿qué aporta este “Akelarre 2020” de Pablo Agüero?