INVISIBLES

Todo se desarrolla en un parque; paseo arriba, paseo abajo. En él, el guion se ocupa de tres hipotéticas amigas construidas con eso que se denomina carpintería teatral de alto oficio y bajo riesgo. O sea, las tres mujeres protagonistas asumen tres roles muy diferenciados para que sirvan de muestrario y reflejo.

EL PLAN

Antes de hacerse cine, “El plan” surgió como obra teatral. Se representaba en Madrid pues Madrid, el Madrid de currelas en paro, olor a fritanga y cañas y tapas, era el origen y escenario de sus tres protagonistas. El boca a oreja se encargó de popularizar un trabajo que no se podía ver en ningún teatro con escenario a la italiana y patio de butacas.

HASTA QUE LA BODA NOS SEPARE

Eso que algunos denominan el sublime tiempo de lo nupcial -esas cosas propias de bodas y bodorrios-, se ha convertido en tema recurrente de todo tipo de comedias. Algunas son buenas, bastantes malas; la mayoría, peores. El caso es que comienza a fatigar en exceso esa traición a nuestra esencia occidental de buscar originalidad.

ADÚ

La acumulación de relatos no siempre contribuye a mejorar una película. En definitiva, a veces, sumar significa restar. Aquí, ese acumular acaba por malograr lo que llevaba dentro. Con esa piedra tropieza el guion de “Adú”. Se ha emborrachado de carpintería argumental. Por un error de cálculo, se refuerzan y subrayan tanto las situaciones de lo que se desea denunciar que esa exageración corroe su autenticidad. Desde el minuto uno a “Adú” le pesa tanto la hipérbole como le falta la magia del duende y la llama de la emoción.

TE QUIERO, IMBÉCIL

La gran aportación, la única que logro encontrar, a “Te quiero, imbécil”, descansa en su capacidad para confirmar una obviedad: La caspa y el mal gusto no son privativas de la masculinidad. En consecuencia, se puede hacer cine zafio y ser muy machista aunque el nombre que figura en el DNI sea, por ejemplo, Laura, como demuestra fehacientemente esta incursión sobre las desventuras de un treintañero definitivamente imbécil.

LA INOCENCIA

La inocencia a la que hace referencia el título no obedece a la de la niñez, sino a la de una pubertad “peterpanizada” que ni sabe, ni quiere madurar. Poco importa que su protagonista haya deambulado por el camino del sexo, las drogas y la música dance; ella, a sus quince años, se mueve como una irresponsable que sueña con ser una estrella circense y que prueba su habilidad colgada como un vampiro en las barras de los columpios infantiles.

EL SILENCIO DEL PANTANO

Curtido en el oficio en el campo de batalla de las series de televisión, Marc Vigil debuta al frente de un largometraje con este relato de género “noir” ambientado en la España contemporánea y con una obvia dosis de metalenguaje y autorreferencia, propia de quienes han vivido la profesión desde dentro.

LEGADO EN LOS HUESOS

Tras la pesadilla del “Txantxigorri´s killer” (ver crítica de “El guardián invisible” en www.ghostintheblog.com), y forjada por los mismos creadores, llega este “Mater horribilis” que se encomienda a Tartalo, ante cuya enunciación, uno de los policías, en un exceso de sinceridad autoral, exclama; “Primero Basajaun, ahora Tartalo, el siguiente será el Olentzero”.

LA HIJA DE UN LADRÓN

En el origen de “La hija de un ladrón”subyace una circunstancia determinante, la vinculación que en la vida real tienen sus dos protagonistas: Eduard Fernández y Greta Fernández. Él es el ladrón del título; ella, su hija. Padre e hija en un filme encumbrado sobre una relación de espinas y mentiras.

INTEMPERIE

Benito Zambrano no es hombre de paños calientes ni de componendas políticas. Retrata a sus criaturas con colores vivos y brochazos gruesos. Se hizo cineasta en Cuba y cuando regresó a su Andalucía natal con el título bajo el brazo, filmó su primera película con la mirada puesta en lo inmediato.