Con colores saturados y melodías de cuento, «La leyenda de Ochi» hace honor a su título. En algún modo, se podría afirmar que Isaiah Saxon se comporta como un Paul Urkijo Alijo californiano.
Arco de Ugo Bienvenu acaba de triunfar como mejor película de animación en la ceremonia de los premios del Cine Europeo. Ya había vencido en Annecy, el festival de referencia del cine de animación en Europa y probablemente será muy vista cuando las plataformas la sirvan en el menú de fondo de sus inagotadas y agotadoras programaciones.
Guillermo del Toro comienza su incursión en la reescritura del mito de Frankenstein, allí donde terminaba la mirada de Gonzalo Suárez en Remando al viento, en mitad de la nada helada. A modo de preámbulo, con los esfuerzos de la tripulación de un barco varado por el hielo, se inicia un periplo articulado en dos capítulos.
Tal vez fuera en «Porco Rosso» donde Miyazaki mostró con más determinación su capacidad para asomarse al lado siniestro de la carcajada. Y sin duda fue en este filme de 1992 donde su ideología se mostró de manera más explícita al sintetizar su fábula cinematográfica en una frase: «prefiero ser un cerdo que un fascista».
Podría afirmarse que Pablo Hernando toma el nombre de Melville en vano. Desde luego su película juega, sin conjugar con brillantez, con el legado de los dos Melvilles más recordados. Que se sepa, «Una ballena» cita sin disimulo al autor de «Moby Dick», Herman Melville y al realizador de «El silencio de un hombre», Jean-Pierre Melville.
Bong Joon-ho ha resuelto su reto bajo pabellón americano tras «Parásitos» (2019) engendrando un filme que lleva su ADN inscrito en el pixel. Al contrario que otros profesionales deslumbrados por Hollywood, el coreano, autor de obras como «The Host» (2006) y «Memories of murder» (2003), ni ha traicionado a su público, ni se traiciona.





