ESTOY PENSANDO EN DEJARLO

Condenado a transitar por los arrabales de la exhibición audiovisual, el cine de Charles Stuart Kaufman (Nueva York; 1958) se considera tóxico para las salas de cine. Poco a poco, los relatos que fluyen de su inclasificable cabeza, se ven postergados. Paulatinamente aparecen cada vez más de manera esquinada, furtivamente, por dónde menos se espera.

A LAND IMAGINED

Hace dos años, “A Land Imagined” se hizo con el Leopardo de Oro del festival de Locarno. Unas semanas más tarde, un festival tan canónico como Valladolid tuvo a bien destacar su calidad y le concedió un premio a su fotografía. Pese a ello, a que es una película premiada, “A Land Imagined” podría no haber llegado nunca a nuestras carteleras.

TENET

Si a “Tenet” se le borra del guión todo aquello que gira en torno a la paradoja del “abuelo”, tendríamos un cruce perfecto entre la nueva entrega de “Misión imposible” y la última versión renovada de 007. De hecho, la estructura de su producción se debe a ese modelo circense.

HATER

“La caza (The Hunt)” y “The Hater”, son dos películas de escasa afinidad argumental y ninguna convergencia estilística. Sin embargo, se abrazan. O más exactamente, abrazan el mismo punto de ignición en el que ahora Europa y el mundo occidental se abrasa. El filme estadounidense de Craig Zobel, interpretado con suficiencia y humor por Betty Gilpin, y esta película polaca firmada por Jan Komasa, uno de esos autores en alza de una cinematografía de alta alcurnia y mucho talento, pisan el mismo fango.

LA CAZA

En “La caza”, la película, habita la frustración. Frustración entendida como una sensación de incomodidad subterránea que ratifica la importancia de un filme de evidente interés y de ambigua solidez moral. Como relato engancha y engaña; divierte y lía. No es fácil salirse de su laberinto sin sentir que en el próximo recoveco habrá otra sorpresa, algo inesperado, otro quiebro de guión que iluminará una nueva cara oculta.

FIRST LOVE

Entre “First Love” y la primera entrega de “Dead or Alive” han pasado veinte años. En referencias de alta productividad, al estilo de Clint Eastwood o Woody Allen, hablaríamos, asombrados, de que en esas dos décadas, cada uno de ellos ha producido casi una quincena de películas. En ese tiempo Takashi Miike ha filmado casi medio centenar de largometrajes, varias series de televisión y un sin fin de proyectos de todo tipo.

THE GENTLEMEN. LOS SEÑORES DE LA MAFIA

Con aspecto de buen chico y con poco más de 50 años -nació en un pequeño pueblo del sur de Inglaterra el 10 de septiembre de 1968-​, Guy Ritchie ha perfeccionado un estilo de cine “british” con tanta denominación de origen como la vieja fórmula de la comedia Ealing o las pelis del agente 007. El que se diera a conocer por un matrimonio tumultuoso con Madonna, aparece ahora como las cabeza visible de una manera de hacer cine popular a la que parece sonreírle más el éxito y el público que la crítica.

DIAMANTE EN BRUTO

Que Nueva York se mueve con parámetros diferentes al resto de EE.UU. nadie lo discute. Lo discutible se encuentra en la descripción puntual de esa ciudad siempre cambiante. Precisamente porque cambia, su percepción emite destellos confusos, una peligrosa deriva hoy fascinada por Trump y modelada por Giuliani. De la Nueva York de “Taxi Driver” a la de “Diamante en bruto” ha pasado una eternidad aunque, en este caso, de fondo se atisbe la (pr)esencia de Scorsese, arte y parte del cine neoyorquino de los últimos cincuenta años.

UNDERWATER

En “Underwater” se abrazan dos trayectorias en aparente descenso, dos profesionales que al unirse en este filme en lugar de sublimar sus virtudes se han abrochado a sus defectos. Uno lleva el bastón del mando, es el director de “Love” (2011) y de “La señal” (2014), William Eubank.

EL SILENCIO DEL PANTANO

Curtido en el oficio en el campo de batalla de las series de televisión, Marc Vigil debuta al frente de un largometraje con este relato de género “noir” ambientado en la España contemporánea y con una obvia dosis de metalenguaje y autorreferencia, propia de quienes han vivido la profesión desde dentro.