De la cabeza de Aaron Sorkin surgió el guion de «La red social» (2010) de David Fincher. En aquella ocasión, Sorkin se apoyó en la biografía sobre Mark Zuckerberg de Ben Mezrich para construir, con verbo acelerado y montaje de electrocución, la historia del nacimiento de Facebook.
Lo de Anne Hathaway este año resulta agotador, al menos para ella. En apenas cuatro meses se le ha visto en cinco películas. Además de esta incursión sobre la verdad y la mentira titulada «Verity», ella reinaba en «El diablo viste de Prada 2», era la estrella oscura de «Mother Mary», asumía el mando familiar en «El final de Oak Street» y su «Penélope» era, junto al «Ulises» de Damon, lo mejor de «La Odisea».
David Ayer (Illinois, 1968) se mueve cómodo en el género de acción. De David Ayer se supo por vez primera, gracias al guion de Training Day (2001) de Antoine Fuqua. Escritor antes que director, resulta curioso contemplar a un profesional de la palabra al frente de un filme en el que no hay diálogo posible porque en el 98% de su metraje el plano lo ocupan un hombre y un perro.
A medio camino entre el Saturno devorador de sus propios hijos y Narciso, el vanidoso enamorado de sí mismo, se perfila Andrew Dyer (Bill Nighy), un escritor se nos dice que laureado y que lleva veinte años sin escribir ni salir de casa. Víctima del éxito, ese Andrew Dyer encarna la aberración en la que desembocan los necios ilustrados ablandados por el dinero, la fama y el poder.







