En algún lugar imposible, entre el hombre sin sombra y el «doppelgänger» alemán, se mueve, algo cansado y obsesivamente cansino, Pedro Almodóvar.
Fátima ha cumplido 17 años, es la pequeña de tres hermanas y convivía con su familia de origen argelino en los suburbios de París. Fueron sus confesiones, las memorias de la protagonista de este relato que se centra en el despertar a la sexualidad de una joven musulmana en la sociedad francesa de hoy, la materia con la que Hafsia Herzi (Manosque, 1987) amasa para alumbrar «La hija pequeña».
De origen egipcio y biografía sueca, Tarik Saleh forja su cine a golpes chirriantes de hielo y fuego, inquietante mezcla inherente a un transterrado. Ahora, con «Águilas de El Cairo», Saleh culmina una trilogía -junto a «El Cairo confidencial» (2017) y «Conspiración en El Cairo» (2022)- en torno a una ciudad en la que tiene vedada la entrada.
En esencia, de lo que va «¡La novia!», de lo que se ocupa Maggie Gyllenhaal, directora y guionista de esta película, es de la resurrección de los insurrectos. Si se prefiere, cabría afirmar que el núcleo ardiente de «¡La novia!» muestra lo que se merece mostrar en tiempo de víctimas; busca encender, en la hora de la pesadilla, la llama(da) de los rebeldes con causa.







