LA ÚLTIMA PELÍCULA

En una edición en la que se presentaban películas como “Un héroe”, de Farhadi; “La peor persona del mundo”, de Joachim Trier, “El contador de cartas”, de Schrader; y “El acontecimiento”, de Audrey Diwan; el jurado de la Seminci decidió que ésta era la mejor película dejando estupefacta a buena parte de quienes estábamos allí.

INTRODUCTION

Hong Sang-soo no hace películas al estilo tradicional. No trabaja como la mayoría de los directores. Ni va en busca de nuevos temas, ni se adentra en territorios inhóspitos ni desconocidos.

UN HÉROE

Como si su protagonista viviera encerrado en el interior de una pieza de Cornelis Escher, Asghar Farhadi muestra a su «héroe» como un náufrago en un laberinto de agua: se pierde y se ahoga. Le vemos subir escaleras -reales o metafóricas- pero se nos sugiere que cuanto más asciende, más se abisma.

YALDA, LA NOCHE DEL PERDÓN

Porque en Irán el temor de Dios recorre sus calles, la culpa y el perdón parecen empapar casi todas sus obras cinematográficas. Al menos las que nos llegan. Esa atmósfera preñada de extraña religiosidad aparece a ojos occidentales como amenaza y diferencia.

A LAND IMAGINED

Hace dos años, “A Land Imagined” se hizo con el Leopardo de Oro del festival de Locarno. Unas semanas más tarde, un festival tan canónico como Valladolid tuvo a bien destacar su calidad y le concedió un premio a su fotografía. Pese a ello, a que es una película premiada, “A Land Imagined” podría no haber llegado nunca a nuestras carteleras.

LA CANDIDATA PERFECTA

Título Original: THE PERFECT CANDIDATE Dirección: Haifaa Al-Mansour Guión: Haifaa Al-Mansour, Brad Niemann Intérpretes: Mila Al Zahrani, Nora Al Awadh, Dae Al Hilali País: Arabia Saudí . 2019 Duración: 101 minutos Una mujer árabe A Haifaa al-Mansour (Al Zulfi; 10 de agosto de 1974)​ le sucede todo demasiado aprisa. Su trayectoria desconcierta porque su biografía […]

THE FAREWELL

Una lluvia de estrellas recibidas por ilustres cronistas desconocidos rodea la foto del retrato familiar que preside el cartel propagandístico de “The Farewell”.  Ese empeño en avalar los estrenos con más estrellas que un árbol de navidad no es sino el patético esfuerzo de los publicistas, en cuyas manos se encuentra el destino de las salas de cine.

PARÁSITOS

Unos calcetines colgados, puestos a secar enfrente de un ventanuco de lo que se adivina es un semisótano, marcan el inicio y el final del salvaje periplo de unos protagonistas que caminan descalzos. La desnudez de los pies es un atributo extremo. Llevar los pies desvestidos, sin protección, es condición solo al alcance de quien no tiene nada que perder: los dioses y los desheredados. Los burgueses no, los burgueses llevan siempre los pies bien protegidos.

HASTA SIEMPRE, HIJO MÍO

La estructura de “Hasta siempre, hijo mío”, bello filme engarzado a golpe de austeridad emocional, corre como un tren de vagones desordenados. Su metrónomo da triples saltos, avanza y retrocede en el tiempo; retuerce el calendario y juega con lo que fue, para sugerir lo que pudo haber sido.

EL HOTEL A ORILLAS DEL RÍO

“El hotel a orillas del río” representa ese cine condenado a pasar de puntillas por las salas de cine, tras haber triunfado en todo festival por el que ha estado. Una paradoja que mide la temperatura cultural de nuestro tiempo. Su escaso éxito comercial es menos doloroso que la clamorosa evidencia del fracaso social al que ha llegado el sector de la exhibición cinematográfica y, sobre todo, el público.