ESTOY PENSANDO EN DEJARLO

Condenado a transitar por los arrabales de la exhibición audiovisual, el cine de Charles Stuart Kaufman (Nueva York; 1958) se considera tóxico para las salas de cine. Poco a poco, los relatos que fluyen de su inclasificable cabeza, se ven postergados. Paulatinamente aparecen cada vez más de manera esquinada, furtivamente, por dónde menos se espera.

VOCES

Del “Expediente Warren” a “Insidious”, el cine del presente parece sensible a rescatar la tradición de las casas encantadas. La lista es larga y la calidad no es escasa. Incluso el cine español, históricamente tan refractario a lo fantástico, ha dado a lo largo del siglo XXI síntomas de una vitalidad inédita.

UNA OBRA MAESTRA

Giuseppe Capotondi no es ningún recién llegado, aunque la mayor parte de su oficio como realizador pertenezca al formato televisivo. De todo su hacer, el mundo de los vídeos musicales supone su mayor y mejor experiencia audiovisual forjada bajo banderas italianas, británicas y estadounidenses.

OFRENDA A LA TORMENTA

Voluntariamente o no, la denominada “Trilogía del Baztán” de Dolores Redondo ha asumido representar aquí un papel análogo al que la serie “Millennium” de Stieg Larsson significó para la narrativa sueca. De hecho, la sombra de la obra de Larsson ha sobrevolado de manera permanente las desventuras de Amaia Salazar.

EL HOMBRE INVISIBLE

De los mitos de la Universal del período de entreguerras, aquel tiempo triste zarandeado por la crisis del 29, caldo de cultivo del fascismo y premonición o preludio de la guerra, el más encumbrado fue el del conde Drácula y su amplia corte de vampiros.

LEGADO EN LOS HUESOS

Tras la pesadilla del “Txantxigorri´s killer” (ver crítica de “El guardián invisible” en www.ghostintheblog.com), y forjada por los mismos creadores, llega este “Mater horribilis” que se encomienda a Tartalo, ante cuya enunciación, uno de los policías, en un exceso de sinceridad autoral, exclama; “Primero Basajaun, ahora Tartalo, el siguiente será el Olentzero”.

PUÑALES POR LA ESPALDA

Hace ya casi veinte años, Rian Johnson se abrió paso en el circuito indie como una gran promesa gracias a un filme algo contrahecho y evidentemente resabiado titulado “Brick”. Aquel «ladrillo» nacía del injerto estrafalario entre el universo negro y desesperanzado de Dashiell Hammett con el desenfado juvenil del Richard Doner de “Los Goonies”.

EL SILENCIO DE LA CIUDAD BLANCA

Entre la denominada trilogía del Baztán y la trilogía de la Ciudad Blanca hay tantas semejanzas,que resulta evidente que ambos casos responden a un cierto espíritu de época. En cierto modo se diría que saben ser, ir y estar a la moda. Hijas de este tiempo, ambas trilogías han sido engendradas por novelistas de best-seller de aeropuerto, de escritura de digestión leve y literatura escasa.

MIDSOMMAR

En apenas tres secuencias, cuando ni siquiera el filme ha penetrado en lo que será su verdadero leit motiv, Ari Aster (Nueva York, 1986) ratifica lo que “Hereditary” anunció: estamos ante un cineasta de raza. En ese tiempo de apertura, un prólogo que sirve para mostrar el desgarro por el que su protagonista, Florence “Lady Macbeth” Pugh, se desangra; Ari Aster da una lección de sabiduría compositiva.

LARGO VIAJE HACIA LA NOCHE

Hace años, en 1977, Tony Leblanc, espoleado por José María Iñigo, llevó al apoteosis su carisma de cómico televisivo comiéndose una manzana en un “Martes Fiesta” de TVE. Durante 3 minutos tan eternos como los cinco a los que cantaba la canción de “Te recuerdo Amanda” de Victor Jara, Leblanc, con un bongo como mesa, peló la manzana con parsimonia y bocado a bocado se la comió ante la estupefacción de decenas de personas en directo y la perplejidad de millones de telespectadores.