Sin estridencias, pero con una ascensión de vértigo, Joachim Trier ha decidido encaramarse en lo más alto del cine contemporáneo.
Salvo para los fans de Blur, quienes devoraron No Distance Left to Run, un documental donde se plasma el nacimiento, ascenso, muerte y renacimiento del grupo británico, el nombre de Dylan Southern resulta desconocido. Pero desde aquel 2010, año de estreno de su documental, Southern ha seguido incursionando en la escena musical como documentalista.
En la primera imagen de Los domingos, aparece un crucifijo en penumbra. La luz viene y va e infiere, en el Cristo clavado, una sensación evanescente, trémula, casi fantasmal. En la última, una mujer (Patricia López Arnaiz), con los ojos vidriosos por lágrimas latentes, cierra la historia de una derrota: la suya.
En apenas unas horas, una familia ucraniana que disfruta de sus vacaciones en un hotel de Tenerife ve transformada su condición. Ayer eran viajeros ociosos en busca de descanso frente a la vida cotidiana; hoy se han convertido en refugiados sin deseo ni vocación que deben debatir cómo y por qué regresan a ese Kiev donde la guerra les aguarda.
Como estilemas arrancados de su propia autobiografía, Lin Jianjie inserta en su primer largometraje, «Breve historia de una familia», imágenes disruptivas. Estos huéspedes inesperados, planos de forma circular como si fueran instantáneas robadas a un microscopio, nos recuerdan una frase que acompaña la presentación biográfica de este inquietante, gélido e impecable cineasta.






