Cuando en el momento postrero el padre de Hamlet, protagonizado por el propio Shakespeare en la versión de Chloé Zhao, se interna en la oscuridad de la puerta de la muerte, se percibe que, detrás de ese velo negro, vigila Steven Spielberg, productor junto a Sam Mendes de esta película nacida para que el Oscar ampare su camino.
Munir, el protagonista de «Yunan», es un escritor libanés refugiado en Alemania. Vive el exilio desde una amargura cercana a la depresión. Habla con pena infinita con su hermana, quien permanece en su país de origen al lado de la madre de ambos, y se enfrenta a la desconexión de su madre cuya cognición se está desmoronando.
Arco de Ugo Bienvenu acaba de triunfar como mejor película de animación en la ceremonia de los premios del Cine Europeo. Ya había vencido en Annecy, el festival de referencia del cine de animación en Europa y probablemente será muy vista cuando las plataformas la sirvan en el menú de fondo de sus inagotadas y agotadoras programaciones.
El título original de esta película de Petra Biondina Volpe echa la suerte sobre la principal protagonista, Floria (extraordinaria Leonie Benesch), sobre lo que ella representa, sobre su trabajo. La define como «Heroína» y describe una jornada de trabajo en la planta de cirugía de un hospital suizo.
Como acontece con tantos biopics dedicados a personas nacidas en el último siglo y medio; es decir, de las que existen filmaciones de ellas, Mario Martone no se resiste a la tentación de incluir, en el tiempo de los créditos, un inserto real de la mujer que durante casi dos horas ha sido ficcionada.






