Mamoru Hosoda (Toyama, 1967) ocupa un lugar privilegiado en la galería de los grandes autores del anime. Nadie dudaría en ubicarlo en el pódium del reducido olimpo formado por los Takahata, Oshii, Kon, Miyazaki, Shinkai y compañía.
Arco de Ugo Bienvenu acaba de triunfar como mejor película de animación en la ceremonia de los premios del Cine Europeo. Ya había vencido en Annecy, el festival de referencia del cine de animación en Europa y probablemente será muy vista cuando las plataformas la sirvan en el menú de fondo de sus inagotadas y agotadoras programaciones.
Tal vez fuera en «Porco Rosso» donde Miyazaki mostró con más determinación su capacidad para asomarse al lado siniestro de la carcajada. Y sin duda fue en este filme de 1992 donde su ideología se mostró de manera más explícita al sintetizar su fábula cinematográfica en una frase: «prefiero ser un cerdo que un fascista».
Entre Michel Hazanavicius (París, 1967) y Pablo Berger (Bilbao, 1963) se dan extrañas coincidencias e importantes diferencias. Pero, ciertamente, al observar la filmografía de ambos sorprende encontrar que tanto uno como otro, lejos de permanecer fieles a la demanda del mercado, abundan en incursiones heterodoxas.
María Trénor, cineasta vinculada al mundo del arte, dedicó una docena de años a cumplir un deseo íntimo: proyectar las imágenes que la música de «Rock Bottom» fecundó en su interior. Hablamos de un álbum conceptual, un Lp se decía entonces, que Robert Wyatt, cabeza visible, vocalista y batería de Soft Machine, lanzó en 1974.






