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Desde el delirio, a medio camino entre la ambición y la insensatez, Bi Gan (Kaili, 1989) expone en 160 minutos su «Histoire[s] du cinéma». Lo que Jean-Luc Godard abordó en clave documental entre 1988-1998, bajo la forma de un ensayo de saqueo, talento y humo; o sea recopilando reliquias de mil y una películas de lo que el cine fue, Bi Gan lo reinventa bajo la apariencia de un relato onírico.

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Alice Winocour (París, 1976) acarició con «Próxima» (2019) la que podía haber sido su obra maestra. Como acontece con cierta frecuencia en algunas películas, lo que durante muchos minutos se percibe como extraordinario, termina por malograrse en los últimos minutos por un exceso de retórica, por ceder a lo evidente, por querer redondear lo que debe sobrevivir desde el mutismo y la aspereza.

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Fatih Akin (Hamburgo, 1973) surgió como un director airado, feroz, inmisericorde. Jugaba bajo pabellón alemán, pero ponía en valor sus raíces turcas. Sus primeras películas chorreaban violencia. Debutó con «Corto y con filo», el relato de tres cachorros de arrabal, tres desarraigados en Alemania; Gabriel, Bobby y Costa, procedentes de Turquía, Serbia y Grecia. Eran hijos de dioses irreconciliables, pero les unía el caminar por el «wild side» de la vida.

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Los lazos sanguíneos que unen a Jaafar Jackson con Michael Jackson son tan singulares como lo fue la familia del autor de «Bad», donde la figura paterna asume el rostro de un ogro maltratador. La madre de Jaafar, la colombiana Alejandra Martínez, tras tener relación con Randy Jackson y alumbrar dos hijos con él, se casó con su cuñado, Jermaine Jackson; de esa relación nació Jaafar, quien cuando había cumplido trece años, vio morir a su tío Michael.