Sobre un trípode de aspecto frágil, pero de una solidez sorprendente se levanta Jone, batzuetan. Los tres ejes convergen en un punto vertebral, la Jone que le da título y que parece nacer desde las entrañas de su directora y coguionista, Sara Fantova.
“Hope”, título que se ha preferido mantener en su variable inglesa, evoca la esperanza pero bucea en el dolor. En danés se titula “Hap” con una tilde inexistente en nuestro alfabeto, y en castellano, a la vista de su contenido, probablemente hubiéramos preferido bautizarla como “Limbo”, ese lugar inexistente que habita en la paradoja.








