Entre «La boda de mi mejor amiga» (2011) -no confundir con «La boda de mi mejor amigo» (2007), la de Julia Roberts-, y «La asistenta» (2025), ha sobrevenido un tsunami emocional que ha cambiado muchas cosas para que, atentos a la ley de Lampedusa manifestada en «El Gatopardo», todo siga igual al estilo de Julio Iglesias.
Guillermo del Toro comienza su incursión en la reescritura del mito de Frankenstein, allí donde terminaba la mirada de Gonzalo Suárez en Remando al viento, en mitad de la nada helada. A modo de preámbulo, con los esfuerzos de la tripulación de un barco varado por el hielo, se inicia un periplo articulado en dos capítulos.
En las primeras imágenes de «Nosotros», brota una declaración de humildad. Helena Taberna, su guionista, productora y directora, se proyecta en el personaje de María Vázquez, Ángela, como espectadora de cine, como una mujer susceptible de ser atravesada por la emoción fílmica. Taberna se quiere zarandeada por un relato ajeno.
Un mes y un día antes de que Franco diera rienda suelta a su naturaleza de depredador sanguinario con el «alzamiento nacional», nació Ken Loach. Aunque en su filmografía la guerra civil española ya había estado presente, fue cincuenta y nueve años después cuando Loach filmó «Tierra y libertad», su visión de una contienda, más bien una masacre, que él reconstruyó de manera espartana.







