SUPERNOVA

 
Título Original: SUPERNOVA Dirección y guion: Harry Macqueen Intérpretes:  Colin Firth, Stanley Tucci, James Dreyfus, Pippa Haywood y Sarah Woodward  País:  Reino Unido. 2020  Duración:  93  minutos

El viaje final de la extraña pareja

La Covid 19 ha retrasado mucho el estreno de este filme que participó en la sección oficial a concurso del SSIFF de 2020. Es decir “Supernova” ha pasado más de un año esperando poder llegar a nuestras carteleras. Y eso, pese a que lo tenía razonablemente fácil. Su paso por San Sebastián, donde recibió una suave acogida preludio de una aceptable carrera comercial, y  la presencia de dos actores de sólido carácter y evidente calidad: Colin Firth  y Stanley Tucci,  avalan su interés y capacidad de atracción. 
“Supernova”, ya lo dijimos en su momento, es una road movie muy especial ya que se ocupa de un tema escurridizo, incómodo y difícil pero cada vez más tratado en el cine del presente: el derecho a morir. 
Forjada estética y conceptualmente con el libro de estilo de la BBC, “Supernova” ha sido dirigida por un solvente profesional que proviene del mundo del teatro. Primero fue actor, luego director y, ahora, en su paso al mundo del cine, Harry Macqueen ha hecho lo que suelen hacer todos los que saben cómo se siente sobre la tarima de un teatro. Montar su estrategia en el poder de la interpretación. De ahí que haya contado con dos estupendos histriones: Colin Firth y Stanley Tucci para dejar que sean ellos los que carguen con el peso de sacar adelante un filme de amargo sabor envuelto en celofán de ternura y civismo.
 Aparentemente serena y apacible, “Supernova” ilustra el viaje de dos amantes, un matrimonio gay que, tras 30 años de convivencia, encara su último trayecto. Durante buena parte de ese viaje, Macqueen evoca el duelo de caracteres y afectos que Jack Lemmon y Walter Matthau desarrollaron en “La extraña pareja”; discuten siempre, se necesitan todo el tiempo. Pero aquí, con cada kilómetro de ese periplo, poco a poco, se le muestra al espectador la verdadera cara del monstruo que les aguarda al final. 
Uno se presenta como un buen escritor, el otro, un concertista de piano muy valorado. Su amor ha sido plácido, amigable, pleno. Por eso mismo duele mucho más ese ocaso que se vislumbra. De ahí que el director decida rebajar la crudeza del tema a costa de subrayar el sentimentalismo. ¿Gana? más público pero sacrifica su rigor.

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