SSIFF 2020

La apabullante recolección de premios concedida al filme georgiano, “Beginning”, de Dea Kulumbegashvili, responde a una declaración de intenciones, a un subrayado, tal vez excesivo, pero probablemente entendido como necesario por el jurado de esta 68 edición. Cuatro premios: mejor película, mejor dirección, mejor actriz protagonista y mejor guión ratifican que, para ese jurado, este filme áspero, riguroso, contemplativo y hondo en sus ramificaciones, abierto y calculadamente críptico en su relato; merece mucho la pena.

SSIFF 2020

Clausurar un festival, más cuando tiene el relieve del SSIFF, suele ser un honor envenenado. Un regalo trampa que la mayor parte de las veces se salda con más discreción que acierto.

En la jornada de clausura, la celebración del palmarés, la fiesta (esta año con mascarilla y a dos metros de distancia) de la gala y la espantada de la mayoría de la crítica que ya ha cumplido su misión, aportan muy poco relieve a quien ostenta el privilegio de cerrar el festival.

SSIFF 2020

Que a la altura del jueves noche, ya se tuviera la percepción completa de lo que ha sido esta sección oficial a competición, era algo insólito. Algo único en la historia reciente del SSIFF que tiene su explicación en la rareza de un año raro. Lo mejor, y dentro de unos años se reconocerá como debe, ha sido la valentía, el esfuerzo y el trabajo del SSIFF para sacar adelante un festival en el que se ha trabajado más que nunca para no escurrir el bulto. Todas las personas con deberes en el SSIFF han dado más que nunca y ante menos público.

SSIFF 2020

En plena conmemoración del centenario de Benito Pérez Galdós, el cineasta Rodrigo Sorogoyen establece una vía, apenas insinuada en sus dos primeros largometrajes, pero establecida férreamente con el tercero y multipremiado “El reino”´. Con ella asume ser notario cinematográfico de la escena política española. Dicha actitud le convierte en un beligerante testigo de cargo de la historia reciente. Al mismo tiempo no esconde que, que se busque la objetividad no significa que se ahoguen las pasiones y compasiones hacia los sujetos que transitan por sus relatos. En ese sentido, Sorogoyen se roza y mucho con todos y cada uno de ellos.

SSIFF 2020

Estamos a casi un siglo del rodaje de “Häxan: La brujería a través de los tiempos” (1922), insuperada e insuperable acta notarial sobre el mundo de la brujería. Aquella obra maestra, cualquier comparación con ella sería grosera, invocaba todos los géneros, todos los ecos y todas las huellas que pudo reunir su autor, el cineasta danés Benjamin Christensen, uno de los directores del cine silente más sugerente y perturbador. Iluminada por las sombras de Goya y las luces de Brueghel, cualquier nueva aportación al tema debe pasar por el cedazo de “Haxan”, la piedra angular de todas las películas sobre brujería.

SSIFF 2020

Tres títulos coherentes con sus propuestas, y muy distintos entre sí, coincidieron en la jornada del miércoles. Tres citas sólidas en ese punto crucial, cuando el final ya se vislumbra, y donde un festival decide su suerte. Ya tenemos datos suficientes para calibrar la altura de su nivel. La sección oficial de la 68 edición del SSIFF, ese escaparate donde se toma el pulso al verdadero estado de salud de cualquier festival que se precie, puede defender que, en plena pandemia, con deprimentes medidas de seguridad, en un año en el que muchos proyectos no han podido salir adelante, ha dado lo mejor de sí misma.

SSIFF 2020

Hay algo fantasmático en esta edición del SSIFF que tiene mucho de gesto de resistencia y bastante de acto testimonial. En los alrededores de las principales sedes del festival sobrevuela ese estigma de melancolía que supura el desconcierto que nos circunda. Acontece como en los exteriores de “Rifkin´s Festival”, que se hace perceptible que los figurantes son escasos y el t(i)empo regular.

LAS NIÑAS

Hay relatos en los que se acumulan decenas de anécdotas, incontables personajes; pero prácticamente nada sucede en su interior salvo una confusa algarabía. Hay otros, que hacen de la inmovilidad y la contemplación su libro de estilo; y, sin acontecer en ellos nada, la mirada se abisma hondo y el público presiente la llamada de lo inexplicable.

ESTOY PENSANDO EN DEJARLO

Condenado a transitar por los arrabales de la exhibición audiovisual, el cine de Charles Stuart Kaufman (Nueva York; 1958) se considera tóxico para las salas de cine. Poco a poco, los relatos que fluyen de su inclasificable cabeza, se ven postergados. Paulatinamente aparecen cada vez más de manera esquinada, furtivamente, por dónde menos se espera.

ESTABA EN CASA, PERO…

Angela Schanelec muestra sus credenciales desde el plano de apertura. En el minuto uno, ya intuimos lo que aquí nos aguarda. Schanelec ha decidido seguir las huellas de Bresson con la misma actitud con la que los primeros cristianos abrazaban el martirio, dispuestos a dejarse la vida; decididos a no desviarse ni un ápice de las lecciones de su maestro.