PINOCHO

Tras el confinamiento, con la reapertura de las salas, “Pinocho” (a)pareció como la gran esperanza para que el sector comercial de la exhibición cinematográfica pudiera recuperarse. Formaba junto a “Pocahontas” y “Tenet”, la trinidad de la esperanza.

RIFKIN´S FESTIVAL

Cuando Allen titula a su recién publicada autobiografía: “A propósito de nada”, se comprende, tras leerla, que ese nada posee un nombre propio: Mia Farrow. Ella es la nada pretextual de un texto, como todos los del autor de “Annie Hall”, ingenioso, divertido y locuaz.

KNIGHT OF CUPS

En 2023 se cumplirán cincuenta años del estreno de “Bad Lands”, primer largometraje de uno de los cineastas más controvertidos de todos los tiempos. En medio siglo de vida activa como director de cine, Terrence Malick (Waco, 1943) ha firmado diez largometrajes. De ellos, contando este “Knight of Cups”, tres permanecían sin estrenarse entre nosotros.

SIN OLVIDO

Jirí Menzel emergió en 1966 como un relámpago. Acababa de filmar su primer largometraje, “Trenes rigurosamente vigilados”, un filme poderoso que ganó el Óscar de aquel año. Su éxito preludiaba un cambio social y Menzel aparecía en lo más alto de la cresta de la denominada Nueva Ola Checa.

UN MUNDO NORMAL

Hay realizadores que se enfrentan al oficio de filmar películas desde las tripas. No andan con balas de fogueo ni con estrategias defensivas. Para lo bueno y para lo malo, se arriman tanto al meollo de sus relatos, meten tanto de sí mismos en sus argumentos, que resulta difícil esquivar y aceptar el mazazo emocional que aspiran a dar.

SSIFF 2020

La apabullante recolección de premios concedida al filme georgiano, “Beginning”, de Dea Kulumbegashvili, responde a una declaración de intenciones, a un subrayado, tal vez excesivo, pero probablemente entendido como necesario por el jurado de esta 68 edición. Cuatro premios: mejor película, mejor dirección, mejor actriz protagonista y mejor guión ratifican que, para ese jurado, este filme áspero, riguroso, contemplativo y hondo en sus ramificaciones, abierto y calculadamente críptico en su relato; merece mucho la pena.

SSIFF 2020

Clausurar un festival, más cuando tiene el relieve del SSIFF, suele ser un honor envenenado. Un regalo trampa que la mayor parte de las veces se salda con más discreción que acierto.

En la jornada de clausura, la celebración del palmarés, la fiesta (esta año con mascarilla y a dos metros de distancia) de la gala y la espantada de la mayoría de la crítica que ya ha cumplido su misión, aportan muy poco relieve a quien ostenta el privilegio de cerrar el festival.

SSIFF 2020

Que a la altura del jueves noche, ya se tuviera la percepción completa de lo que ha sido esta sección oficial a competición, era algo insólito. Algo único en la historia reciente del SSIFF que tiene su explicación en la rareza de un año raro. Lo mejor, y dentro de unos años se reconocerá como debe, ha sido la valentía, el esfuerzo y el trabajo del SSIFF para sacar adelante un festival en el que se ha trabajado más que nunca para no escurrir el bulto. Todas las personas con deberes en el SSIFF han dado más que nunca y ante menos público.

SSIFF 2020

En plena conmemoración del centenario de Benito Pérez Galdós, el cineasta Rodrigo Sorogoyen establece una vía, apenas insinuada en sus dos primeros largometrajes, pero establecida férreamente con el tercero y multipremiado “El reino”´. Con ella asume ser notario cinematográfico de la escena política española. Dicha actitud le convierte en un beligerante testigo de cargo de la historia reciente. Al mismo tiempo no esconde que, que se busque la objetividad no significa que se ahoguen las pasiones y compasiones hacia los sujetos que transitan por sus relatos. En ese sentido, Sorogoyen se roza y mucho con todos y cada uno de ellos.

SSIFF 2020

Estamos a casi un siglo del rodaje de “Häxan: La brujería a través de los tiempos” (1922), insuperada e insuperable acta notarial sobre el mundo de la brujería. Aquella obra maestra, cualquier comparación con ella sería grosera, invocaba todos los géneros, todos los ecos y todas las huellas que pudo reunir su autor, el cineasta danés Benjamin Christensen, uno de los directores del cine silente más sugerente y perturbador. Iluminada por las sombras de Goya y las luces de Brueghel, cualquier nueva aportación al tema debe pasar por el cedazo de “Haxan”, la piedra angular de todas las películas sobre brujería.