A VEINTE PASOS DE LA FAMA

Buscando a las chicas del coro
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Título Original. TWENTY FEET FROM STARDOM Dirección: Morgan Neville Fotografía: Nicola B. Marsh y Graham Willoughby Intervenciones: Bruce Springsteen, Sting, Mick Jagger, Stevie Wonder, Sheryl Crow Producción: Gil Friesen, Caitrin Rogers y Morgan Neville Nacionalidad: EE.UU. 2014 Duración: 91 minutos ESTRENO: Mayo 2014
 
Si el año pasado Searching for Sugar Man dirigida por el malogrado Malik Bendjelloul, arrasó en medio mundo y rescató de las tinieblas del olvido la figura de Sixto Rodríguez, A veinte pasos de la fama parece intentar algo semejante sacando del anonimato a las chicas del coro. Ambos filmes han ganado el Oscar a mejor filme documental, ambos se centran en la escena musical pero… ambos son profundamente distintos en todo lo demás. Dirigido por un hombre experimentado en el género, Morgan Neville, entre sus créditos hay que citar obras como Johnny Cash’s America (2008), lo primero que impacta del arranque de este documental es su presupuesto. Aquí hay poderío.
Para hablar de los casi anónimos comparsas que se colocan a veinte pies, o sea a poco más de seis metros del estrellato, Neville cuenta con narradores de lujo: Mick Jagger, Stevie Wonder, Bruce Springsteen, Sting… Ellos son hombres y casi todos blancos. Ellas, mujeres, y la piel de la mayoría viste de negro. Las voces de ellos son carismáticas, reconocibles, canónicas… Pero lo que Morgan Neville sostiene y prueba, es que las chicas del coro son excepcionales, poderosas, enérgicas, brillantes… Y aunque no lo dice, ahí está para quien quiera entenderlo, una demostración de una desigualdad manifiesta. Estamos ante un eco no distorsionado de la desigual realidad. El documento de Neville arranca con esplendor y promete un recital que se queda a medio camino.
Lo mejor se asoma en algunas imágenes de archivo. La energía de las voces de apoyo que acompañaba al Byrne de los Talking Heads, los latigazos de sensualidad y vida de Tina Turner y las Ikettes,… Lo más interesante hay que rastrearlo en los pequeños resquicios que se preguntan por el origen, por el estado de la cuestión… Sin embargo, Neville opta por el camino contrario al escogido por Bendjelloul. Si en su retrato de Sixto Rodríguez se ficcionaba la búsqueda, se dramatizaba el relato y se construía un héroe; aquí acontece lo contrario: la fuerza del coro borra las individualidades y sin referencias propias todo se vuelve borroso.

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