EL AGENTE INVISIBLE

Estrenada de soslayo en cines pero acompañada con los clarines de honor de la plataforma que la creó, Netflix, “El agente invisible” ofrece un impagable testimonio del signo de los tiempos. Los hermanos Russo dejan el universo Marvel para abrazar el mundo del thriller de acción. Así, lo que empezó con 007 y alcanzó con el cambio de siglo su excelencia a través de la saga Bourne, encuentra en “El agente invisible” la sublimación de esa naturaleza de coreografía de violencia y muerte.

EL ARMA DEL ENGAÑO

Nadie como los británicos para convertir en oro sus excrementos. Tanto y tan arteramente reescriben la historia que figuras como Enrique VIII o Winston Churchill, que probablemente no podrían -o no deberían- salir a la calle de vivir hoy, se han convertido en leyenda y objeto de veneración. La historia que aquí se cuenta ya había sido llevada al cine en 1956, “El hombre que nunca existió”.

EL ESPÍA HONESTO

Franziska Stünkel, directora y guionista de “El espía honesto” reconstruye un relato inspirado en los años de la guerra fría, en el interior de una Alemania fragmentada en dos y clavada en el corazón de las sucias prácticas de propaganda y manipulación por cuyos excesos prácticamente nadie ha pagado.

SIN TIEMPO PARA MORIR

En un caso evidente de identificación entre el relato y su representación, el último 007 funde y confunde la esencia del personaje con la realidad del actor que lo ha interpretado, Daniel Craig.

LA MUJER DEL ESPÍA

A Kiyoshi Kurosawa le sucede como a Werner Herzog quien cuando hace ficción convierte el rodaje en una epopeya documental y cuando se adentra en la no ficción, la sensación de irrealidad impone una sospecha que obliga a cuestionarlo todo.