ENEMY

¿Quién me mira en el espejo?
Título Original: ENEMY Dirección: Denis Villeneuve Guión: Javier Gullón, basado en El hombre duplicado, de José Saramago  Intérpretes:  Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, Isabella Rossellini y Sarah Gadon  Nacionalidad: Canadá, España. 2013    Duración:  95 minutos ESTRENO: Abril 2014
 
El mayor enemigo que acecha a la imagen de cualquier artista se encuentra en su propio trabajo. Si del cine de Ridley Scott desapareciera un tercio de su producción, o mejor todavía, si solo permaneciera un veinte por ciento de la misma, Scott sería uno de los grandes cineastas de todos los tiempos. No digamos nada del caso de Spielberg ni de los últimos trabajos de Atom Egoyan, un cineasta de culto en los años 90 y ahora ¿definitivamente? sostenido sólo por el ruido de lo que fue en otro tiempo. Con Egoyan mantiene Denis Villeneuve algunas significativas coincidencias. Ambos coincidieron en la última edición del Zinemaldi. El autor de Dulce porvenir para confirmar que el suyo no parece ni dulce ni provechoso. 
Diferente parecía el caso de Villeneuve, cuyo Enemy tuvo una favorable acogida, mucho mejor de la que merece un filme de imposturas y pretensiones. Si no parece evidente el artificio de Villeneuve en este Enemy, un análisis a su siguiente obra, Prisioneros despeja todas las dudas sobre la (plus)valía que sus obras anteriores habían alimentado. Villeneuve se estrella con la novela de SaramagoEl hombre duplicado (2002). La prosa del Nobel portugués y su indudable capacidad para evocar imágenes de alto poderío no se acomoda fácilmente al cine. Gentes como  George Sluizer, (La balsa de piedra, 2002) y Fernando Meirelles (A ciegas, 2008), dan fe de las minas que encierra la literatura de Saramago
En su caso, Villeneuve se enfrenta a la historia del doble, el  Doppelgänger, con la mirada puesta en David Lynch y David Cronenberg. Adelgaza la novela con la complicidad del guionista, Javier Gullón, y espera que Jake Gyllenhaal, un actor moldeable que necesita ser dirigido, le preste lo que ha quedado inscrito en su currículum. El actor, como Salamanca, no presta lo que la naturaleza no da y Villeneuve convierte este ambicioso proyecto en su enemigo. Un cúmulo de ideas prestadas, un catálogo de paradigmas robados, una carencia sustancial de ideas propias, un gato por liebre que se agrieta lastimosamente si se analiza con cuidado.

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