Con motivo del estreno de «A Ghost Story» (2017) apuntaba en este mismo espacio que Lowery «no hace concesiones porque, desde el minuto uno, muestra sus cartas sin ases guardados, sin trampas; asume sus debilidades porque con sus delirios goza».
Intentar seguir el rastro profesional de Miguel Ángel Jiménez (Madrid, 1979) a través de sus películas, arroja señales cuando menos confusas. ¿Qué se podría decir sobre la naturaleza de su identidad autoral a la vista de su irregular trayectoria? En 2018 estrenó «Y en cada lenteja un dios», un documental gastronómico, que el Festival de San Sebastián incorporó a su programa.
Como tantas veces acontece en un relato cinematográfico, en el propio filme se nos recuerda que la historia está basada en hechos que han sucedido. Se trata de un aviso ambiguo que nunca se acaba de entender por qué se hace ni qué grado de fidelidad sostendrá con respecto a su supuesto vínculo con lo real.
Con alrededor de medio millón de habitantes en 2026, Omaha, la ciudad más próspera de Nebraska, la que a mediados del siglo XVIII era apodada la «Puerta del Oeste» porque por allí cruzaban todos los desesperados que creyeron en el sueño de la prosperidad, da título a un filme humilde, independiente y generoso de apenas 80 minutos.







