JUMANJI: SIGUIENTE NIVEL

Título Original: JUMANJI THE NEXT LEVEL Dirección: Jake Kasdan Guión: S.Rosenberg, J. Kasdan, J. Pinkner (Libro: C.Van Allsburg) Intérpretes: Dwayne Johnson, Karen Gillan, Jack Black, Kevin Hart, Awkwafina País: EE.UU. 2019 Duración: 123 minutos

Nada cambia

En 1995, cuando Joe Johnston, con la complicidad de Robin Williams, presentaba con enorme éxito el primer “Jumanji”, sabía que partía de un buen relato y que tenía a su servicio a un excelente plantel, con el citado Williams a la cabeza. La semilla original había que buscarla algunos años antes, en 1981, cuando Chris Van Allsburg presentó un pequeño relato infantil con el que ganó uno de los más prestigiosos premios de novela ilustrada.

De aquella novelita, ahora se cumplen tres películas. El problema es que cada una parece empeñarse en quedar por debajo de la anterior. De manera que esta tercera entrega, cuyos voceros publicitarios nos venden diciendo que ha destronado a Frozen, no aporta definitivamente nada ni a la primera; ni a la que hace dos años decidió rentabilizar entre los padres de ahora la nostalgia por el cine que vivieron en su infancia.

En la esencia de la idea primigenia habitaban ecos de la gran novela de aventuras del siglo XIX, de hecho, el origen de la historia se ubicaba en 1869 no por casualidad. La llamada de la selva, los relatos de aventuras, el mundo inexplorado… ahora, de aquella nave de diversión alimentada a golpe de literatura, se pasa a un constructo artificial deudor del mundo del videojuego y anclado totalmente en el hacer de la película anterior.

El error de analizar desde este enfoque lo que este “siguiente nivel”, ya el título declara su vocación de juego de plataforma, contiene, estriba en ignorar las leyes que rigen la voluntad de quienes disfrutan con estas propuestas. Al igual que nada hay más parecido a un Disneylandia que otro, en el mundo de la franquicia, la novedad se ha convertido en carne de sospecha. En consecuencia, Jake Kasdan, director de la anterior, sí sabe lo que se trae entre manos. Tenia la obligación de repetir la fórmula y la necesidad de comportarse de acuerdo a las leyes de “más de lo mismo”.

No es cuestión de sorprender ni de desorientar al espectador, todo se reduce, y este “Jumanji” lo sabe, en clonar lo que ya ha sido consumido y aceptado. Así, este “siguiente nivel” no es sino otra idéntica bienvenida. Al infierno con ellas

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