EL PAN DE LA GUERRA

El peso que proyecta la semejanza argumental de “Osama” (2003), de Siddiq Barmak, sobre este cuento animado de Nora Twomey redunda en la convención de dar al realismo la ferocidad de la verdad y hacer de la animación algo descafeinado, un lenguaje más propio de niños que de adultos. ¡Grave error! Hace mucho tiempo que sabemos que en esa creencia hay mucho prejuicio porque el dibujo convoca el horror de lo real con igual o más precisión y dolor que la más escrutadora cámara de cine.

SPIDERMAN_ UN NUEVO UNIVERSO

Hay tal sobredosis de información que corremos el peligro de acabar con una inapetencia absoluta. “Spiderman: Un nuevo universo” pone a prueba esta amenaza. En realidad, escenifica la exaltación del sistema de producción neoliberal, el delirio del ocio juvenil y el consumismo desatado.

UN DÍA MÁS CON VIDA

De haber filmado, jornada a jornada, lo que ha significado levantar “Un día más con vida”, esos miles de fotogramas, recogidos y recreados a lo largo de años, alimentarían un manual aleccionador, una (co)lección ejemplar. ¿Sobre qué? Sobre la odisea de hacer un filme cuando éste obedece no a razones de mercado ni a la planificación de la industria, sino a un impulso que cree haber dado con un referente al que merece la pena dedicarle una buena parte de la vida.

SMALLFOOT

Desde el título queda claro, “Smallfoot” se alza como lo antagónico a “Bigfoot”. Como es sabido los “bigfoot” forman parte del folklore y de la leyenda, son criaturas cuya evidencia no ha sido científicamente probada, pero cuya probabilidad de existir es muy escasa, aunque quizá no sea imposible.

MARY Y LA FLOR DE LA BRUJA

Si Akira Kurosawa fue llamado el emperador del cine japonés de la segunda mitad del siglo XX, Hayao Miyazaki (Tokio, 1941) merece ese título aplicado al cine de animación japonés. La mayor parte del anime ha sabido de su influencia. Con él y para él, han trabajado algunos de los más grandes.

LOS INCREÍBLES 2

Brad Bird merece ser reconocido como el principal lugarteniente de Pixar. A estas alturas de la historia del prestigioso sello, Bird merece el honor de ocupar la segunda plaza, justo al lado de John Lasseter. Al creador de Pixar se le reconoce como el hombre de hierro de una productora que ha revolucionado el mundo de la animación.

ISLA DE PERROS

El formalismo de Isla de perros, su equilibrada belleza de geometría y orden, la impecable y contagiosa banda sonora, las simetrías de ácido y miel y las innumerables citas cinéfilas, contribuyen a cegar la mirada de quien observa lo que acontece en esta distopía canina. Incluso la ya imparable aureola de Wes Anderson y sus obras precedentes no hacen sino incrementar la distorsión ante lo que realmente acontece en el interior de este atípico e inclasificable filme.

FIREWORKS

Poco a poco, aprovechando los pequeños resquicios que permite una cartelera saturada de estrenos insustanciales, comienzan a verse estrenadas en los cines las mejores películas del anime japonés. Este Fireworks se presentó en el pasado Zinemaldia con aires de pieza mayor. La sombra de Your name le avalaba al mismo tiempo que le ponía un cepo en el cuello.

A SILENT VOICE

Shinya Tsukamoto, el Johnny Rotten del cine japonés a quien le debemos uno de los personajes más psicotrónicos de la historia del cine contemporáneo, “Tetsuo, el hombre de hierro”, mostraba su preocupación por el diezmo vital que supone para Japón la alta tasa de suicidios juveniles. Para quien conoce la ferocidad de sus puñetazos audiovisuales, su inquietud y su dolor, adquiría un eco estruendoso al percibir la enorme dimensión de la sangría permanente que vive un país que tiene en el sacrificio ritual de los “47 Ronin” su “Mío Cid” de ojos sin párpados caucásicos.

EL HIJO DE BIGFOOT

Hubo un tiempo en el que, en apenas unos segundos, el público avisado era capaz de saber desde qué país se había hecho cualquier filme de animación. Las escuelas de cada territorio ofrecían unas ideas claras y una estética reconocible. Y dentro de cada una de ellas, también los diferentes autores, en los casos más relevantes, aportaban un libro de estilo propio y reconocible.