La vida, concebida como un suspiro, un fugaz aliento que se extiende entre nacer como una promesa y desaparecer sin dejar recuerdo, acapara el sentido de esta nueva incursión de un superviviente del cine independiente norteamericano llamado Jim Jarmusch.
En una de las intervenciones de este documental de muchas voces que reivindica el valor de un virtuoso de huella leve y recuerdo imperecedero, se citan tres piezas fundamentales para poder abismarse en el horror del siglo XX: «Si esto es un hombre» de Primo Levi, «Shoah» de
Claude Lanzmann y «Maus» de Art Spiegelman.


