LA BIBLIOTECA DE LOS LIBROS RECHAZADOS

La mejor idea que encierra este filme basado a su vez en la novela de David Foenkinos, reside en la hipótesis sobre la existencia de una biblioteca en la que se hacinan anónimos y no olvidados, porque nadie los conoció, un puñado de novelas rechazadas y, en consecuencia, nunca publicadas.

EL PAN DE LA GUERRA

El peso que proyecta la semejanza argumental de “Osama” (2003), de Siddiq Barmak, sobre este cuento animado de Nora Twomey redunda en la convención de dar al realismo la ferocidad de la verdad y hacer de la animación algo descafeinado, un lenguaje más propio de niños que de adultos. ¡Grave error! Hace mucho tiempo que sabemos que en esa creencia hay mucho prejuicio porque el dibujo convoca el horror de lo real con igual o más precisión y dolor que la más escrutadora cámara de cine.

EL VENDEDOR DE TABACO

Cuando “El vendedor de tabaco” se eleva, apunta hacia el espacio imborrable de filmes extremos, apasionados e irrepetibles como “Léolo” (1992). Como el atormentado Léolo, el joven amigo de Freud que aquí contempla compungido el ascenso del nazismo, puede repetirse a sí mismo: “Porque sueño no estoy loco”.

EL CREYENTE

Dentro de diez días, el 17 de junio, Cédric Kahn cumplirá 53 años. Debutó como director en 1990, con un cortometraje tras el que desplegó una trayectoria bendecida por Cannes y Berlín, sedes de los festivales donde se acostumbra a (es)coger sus trabajos. De hecho, “El creyente” recibió su bautismo de fuego, parece inevitable hablar de sacramentos en un filme que respira religiosidad, en la última Berlinale donde su principal y decisivo protagonista, Anthony Bajon, se llevó el premio al mejor actor.

ROCKETMAN

La misma usura empresarial e idéntico hambre de beneficios que sostenían a “Bohemian Rapsody” asisten a “Rocketman”, con el anhelo de llegar todavía algo más lejos. De ganar más. De hecho, digamos que, de partida, ya se habían desbrozado los tropiezos que arañaron el origen del filme sobre Queen. Como es sabido, “Bohemian Rapsody” comenzó bajo la dirección de Bryan Singer, un profesional de cuajo y mirada, con trayectoria algo errática y desconcertante, pero hacedor de títulos cuando menos notables. A los tres meses, el autor de “Sospechosos habituales”, “Verano de corrupción” y la casi totalidad y mejor parte de las entregas de los “X Men”, fue fulminantemente despedido.

CLARA Y CLAIRE

A veces la excelencia interpretativa de una potente actriz como Juliette Binoche se convierte en un handicap de difícil soslayo. Binoche no es una profesional fácil. En su camino ha encarnado personajes antipáticos, pretenciosos y banales, pero los ha interpretado dando todo lo que lleva dentro -es mucho- y todo lo que se le pide desde la dirección.

LA ÚLTIMA LECCIÓN

Presidido por un aire de turbio extrañamiento, “La última lección” trata de descifrar el tembloroso palpitar de la brújula del presente. ¿Dónde está el norte, cuando el norte se deshace por el cambio climático y la corrosiva acción de una humanidad en crisis preludia su Armagedón? Con el acento puesto en esta ambiciosa e inabarcable cuestión, Sébastien Marnier se apropia y adapta a su universo la novela “La hora de la salida” (2002), de Christophe Dufossé.

LA VIUDA

Neil Jordan, como Verhoeven y Herzog, por citar otros veteranos europeos enredados por EE.UU. y curtidos en una cinematografía trashumante y transterrada, lleva muchas películas y muchos sobresaltos a cuestas como para pensar la tontería de que uno vale lo que recauda su último trabajo. Este irlandés que atravesó el final del siglo XX desplegando un repertorio tan brillante como desconcertante, “En compañía de lobos” (1984) “, Mona Lisa” (1986), “El hotel de los fantasmas (1988), “Juego de lágrimas” (1992), “Entrevista con el vampiro” (1994) y “Michael Collins” (1996) no pudo, quiso o supo mantener el tipo a lo largo del siglo XXI.

LA ÚLTIMA LOCURA DE CLAIRE DARLING

Julie Bertucelli pisa con insolencia un territorio en el que hay muchas posibilidades de resbalar. Sin complejos ni precauciones, “La última locura de Claire Darling” hace honor a su nombre. Es decir, la película se abisma locamente. Se precipita en la nada tras una reflexión amarga, revestida con esa insensatez que corroe toda obra que asume la inevitabilidad de la muerte como si el mundo ignorase la fugacidad de la existencia.

LOS HERMANOS SISTERS

Hay películas sólidas ante las que no caben dudas sobre su bondad. De ese material se forjan las obras que permanecen. Eso acontece con “Los hermanos Sister”, un filme que, apenas sin andadura, goza de esa condición de título recomendable.