EL TRAIDOR

La coincidencia en el tiempo de estreno entre “El irlandés” y “El traidor” permite entrecruzar ambos textos como emblema y síntesis del cine de estos últimos 50 años. Scorsese nació el 17 de noviembre de 1942; en Nueva York. Marco Bellocchio, un 9 de noviembre de 1939, en Bobbio, Italia.

LOS MISERABLES

Hace 24 años, en “El odio”, Mathieu Kassovitz reproducía los desastres de la “kale borroka” vivida en el París de la revuelta de los suburbios del comienzo de los años 90. Aquellas batallas campales no estaban lideradas por estudiantes ebrios de teoría marxista, ni por trabajadores empeñados en resucitar los días de la Comuna.

LA AUDICIÓN

Desde Bergman hasta Haneke, abundan las buenas películas que se han servido de la música como texto y pretexto, como escenario y argumento. Esas tres referencias: Ingmar Bergman, Michael Haneke y la música, conforman la extrema bondad de una película inquietante y perturbadora, atravesada por la belleza formal del virtuosismo de la interpretación, pero herida de muerte debido a la obsesión por la perfección y el éxito de su principal protagonista. 

SORRY WE MISSED YOU

Ken Loach habla como un hombre de fe. Para él, el mundo, las relaciones sociales y la economía se interpretan bajo la batuta de un eterno duelo entre el bien y el mal. Secundado por su lugarteniente de confianza, el guionista Paul Laverty; Loach lleva desde mediados de los años 90 colaborando con él en todas sus películas. Por eso, “Sorry, We Missed You” responde y obedece a esa naturaleza que impregna lo que se (re)conoce como el cine de Ken Loach.

SECRETOS DE ESTADO

Gavin Hood, (Johannesburgo, 1963), actor, guionista, productor y realizador, se mueve como un lobo solitario del que nunca se sabe cuál será su siguiente presa. A juzgar por su trayectoria, ha dirigido piezas como “Tsotsi” (2005), “Rendition” (2007), “X-Men Origins: Wolverine” (2009) y “El juego de Ender” (2013); se diría que encaja en la categoría de profesionales de oficio y discreción. Es decir, resuelve con solvencia sus encargos, pero no parece haber en ellos ningún deseo de imprimir huella de autoría.

RETRATO DE UNA MUJER EN LLAMAS

En esta “mujer en llamas” algo casi imperceptible lo domina todo. Cuando horas después de su visión se rememoran las emociones que su guionista y directora ha puesto en imágenes, se llega a Marcel Duchamp y a su concreción de esa sensación profundamente humana que él denominó “inframince”. La traducción más acertada sería algo así como “infraleve”, o sea lo que es más leve que lo leve: “el calor de un asiento que se acaba de dejar, el olor de una persona en el humo de su cigarro… el peso de una sombra”.

COMPORTARSE COMO ADULTOS

El 13 de febrero de 1933, en un minúsculo municipio de Arcadia, en pleno Peloponeso, nació Costa Gavras. O sea, ha cumplido 86 años y ahora estamos celebrando el medio siglo del filme que lo presentó al mundo: “Z”. Con “Z”, la historia del asesinato del político demócrata griego, Grigoris Lambrakis, en 1963, despegó la carrera de un cineasta de origen heleno que casi siempre se ha movido bajo bandera extranjera.

UNA PEQUEÑA MENTIRA

En su primera encarnación, “Una pequeña mentira” fue una novela gráfica obra de los españoles Mario Torrecillas, guionista, y Artur Laperla, dibujante. Ahora, en manos de Julien Rappeneau, un solvente director que fabrica best sellers cinematográficos con aparente facilidad, la historia de un pequeño y joven jugador de fútbol, víctima de una convivencia familiar problemática, compone un conmovedor cuentecillo. Un tebeo conciliador.

LOS AÑOS MÁS BELLOS DE UNA VIDA

A la nouvelle vague no le gustaba Claude Lelouch. Ahora, cuando de aquel proyecto apenas sobrevive el hechicero mayor, Jean Luc Godard, a quien Agnes Varda calificó de rata, el tiempo ratifica sus opinión. Y además se han librado de ver lo peor de Lelouch. Si el Lelouch que hace 53 años filmó “Un hombre y una mujer” con sus “dabadabada” y eso sí, la sensualidad desbordada de Anouk Aimée y Trintignant, les parecía cursi; el que ahora sostiene “Los años más bellos de una vida” los habría aniquilado.

VIENTO DE LIBERTAD

A veces se olvida que Alemania fue tierra fértil para el arte cinematográfico. Mientras Francia y EE.UU. se disputaban la paternidad de su creación, ya se sabe el caso de los aturdidos Lumiére versus el ambicioso Edison, Alemania ennoblecía hasta la excelencia la capacidad de convertir en algo decisivo aquel rudimento invento que Gorki comparó a un tren de sombras.