EL LLANERO SOLITARIO

El mal maquillaje y el buen antifaz
Título Original: The Lone Ranger Dirección:  Gore Verbinski  Guión:  Ted Elliott, Terry Rossio y Justin Haythe Intérpretes: Johnny Depp, Armie Hammer, Helena Bonham Carter,Tom Wilkinson, William Fichtner, Barry Pepper   Nacionalidad: EE.UU. 2013 Duración: 150 minutos ESTRENO: Agosto 2013

La mejor descripción de lo que el espectador se va a encontrar en El llanero solitario de Gore Verbinski se inscribe en el maquillaje que hace desaparecer a Johnny Depp, transformado en Toro, el aliado fiel del enmascarado de Plata: “excesivo”. Este Llanero es hiperbólico. Demasiado delirante, demasiado ambicioso, demasiado contaminado, demasiado bueno y demasiado malo al mismo tiempo. No hay manera de poder sintonizar con él. Verbinski tropieza constantemente en su intento de homenajear a Sergio Leone, superar a Quentin Tarantino, responder en el territorio del western al Nolan de Batman y además, superarse a sí mismo y al éxito taquillero de sus Piratas del Caribe
Empecemos por esta última. Probablemente sin los dineros generados por el fenómeno de Piratas, ni Verbinski ni Johnny Depp disfrutarían del crédito del que ahora gozan. Pero ha sido ese crédito millonario, el que arruina lo que podría haber sido una vibrante película de aventuras y acción. Pese a ello, El llanero pertenece a la inclasificable categoría de obras que se sufren mientras se ven pero se gozan cuando se evocan. Entonces, libres del ritmo frenético, olvidadas las musiquillas solemnes y difuminadas las escenas catedralicias,  los esfuerzos del guión por dar sentido al personaje se perciben en su plenitud y se comprenden mejores de lo que parecían mientras se veía. En su descargo, se entiende que resulta difícil frenar a Johnny Depp su querencia por la mueca, y debe ser muy complicado pedir mesura a un Verbinski deseoso de vengarse del fracaso de The Mexican, un olvidado western que cocinaba un romance sin tensión sexual entre Brad Pitt y Julia Roberts.  
Aquí, el relato, arranca en plena construcción del Golden Gate de San Francisco, de quien se cumplieron 75 años cuando dio comienzo el rodaje del filme. En una feria, un niño vestido como el Llanero Solitario recibe el privilegio de escuchar la verdadera historia contada por su inseparable Toro. Y lo que se cuenta, como se cuenta, sabe a Hitchcock y a Ford, quiere ser enciclopédico y trata de abarcar todo, ser todo.  Tanto sobrepeso hace que se resquebraje este puente fílmico que desea llegar al corazón de un héroe del que nadie sabía por qué utilizaba un antifaz.que no era necesario.

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