EL VIAJE DE BETTIE

Road movie de una abuela infeliz
Título Original: ELLE S´EN VA Dirección:  Emmanuelle Bercot Guion: Emmanuelle Bercot y Jérôme Tonnerre Intérpretes: Catherine Deneuve, Nemo Schiffman, Gérard Garouste, Camille, Claude Gensac, Paul Hamyy Mylène Demongeot Nacionalidad:  Francia. 2013   Duración: 113 minutos ESTRENO: Noviembre 2013
 
Musa de Luis Buñuel, Catherine Deneuve es una belle de jour si no de eterna juventud, ¡ay! eso no existe, sí de una atractiva dignidad que desafía el paso del tiempo. A sus setenta años interpreta en esta película de buenas intenciones y suaves maneras, la ¿última? huida hacia adelante de una madura mujer a la que le engaña el amante y se le hunde el negocio. Acosada por las deudas, con una relación tensa con su hija, con una madre posesiva que requiere sus cuidados y con un futuro azul oscuro, su personaje inicia un viaje hacia ningún lado. El coche y la necesidad de aferrarse a su vieja adición al tabaco establecen los límites de un periplo en el que, a modo de capítulos, en cada parada, Bettie se encontrará con personajes curiosos. 
Dirige Emmanuelle Bercot (Backstage y Mes chères études), una directora de extrema corrección y tibia personalidad, criada a la sombra de Claude Miller a cuya memoria dedica el filme. Eso hace que su película se mueva siempre dentro de un tono de razonable sensatez, de sosegada estabilidad, puro buenismo de trufas e hígado de pato.
En esa colección de etapas, la película pasa por diferentes estadios de interés. Algunos pasajes, como el encuentro con un anciano que le lía un cigarrillo al tiempo que reflexiona sobre la existencia, se encuentran entre lo mejor. Entre lo peor, algo que debiera estar prohibido: que una madre directora le de un papel a su hijo y haga todo lo posible para que brille. Eso hace Emmanuelle Bercot con Nemo Schiffman, un pre-adolescente repelente, al parecer deseoso de conocer a Catherine Denueve y a quien, para complacerlo, su madre le regala un papel a él y un nieto fílmico a una Denueve a la que se le adivinan deseos de cargarse al niño.
No lo hace y eso impide que el filme sea capaz de sustraerse a su sino de no ser gran cosa. En compensación al papelón del nieto, Emmanuelle Bercot convierte a Catherine en un objeto de irresistible deseo capaz de seducir a treintañeros y de participar con sus viejas amigas en una reedición de un concurso de misses sexagenarias. Ese capítulo también podía haber dado mucho juego pero a esas alturas, el hijo de la directora ya se ha adueñado de la cámara y no hay forma de sacarlo del plano. Pasión de madre, tortura para el público.

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