INSIDIOUS: capítulo 2

Segundas partes…
Título Original: INSIDIOUS. CHAPTER 2 Dirección:  James Wan Guion: Leigh Whannell; basado en un argumento de James Wan y Leigh Whannell Intérpretes: Patrick Wilson, Rose Byrne, Barbara Hershey, Lin Shaye y Ty Simpkins  Nacionalidad:  EE.UU. 2013 Duración: 106 minutos ESTRENO: Octubre 2013
 
Hace apenas tres meses James Wan, uno de esos valores del neo-terror del American Gothic, ratificaba con The Conjuring que se había convertido en uno de los grandes clásicos de nuestro tiempo. Autor de Saw, una de esas películas capaces de introducir una nueva variante en un territorio abonado por la inventiva, la heterodoxia y lo bizarro, James Wan y su inseparable coguionista y compañero, Leigh Whannell, ocupan el lugar que en el pasado disfrutaron gentes como John Carpenter, Joe Dante e incluso Sam Raimi. ¿Excesivo? A la vista del tropiezo que significa este Insidious 2, podría parecerlo, pero incluso a pesar de sus debilidades, ni siquiera esta obra fallida  invalida la potencia visual que para el género representa James Wan.
Con una celeridad propia de otros tiempos o de otras cinematografías, Wan, tras el demoledor y brillante trabajo en el mundo de las casas encantadas, de los exorcismos, de la telepatía y de los conjuros, retorna al escenario mostrado en el año 2010. Como recordarán quienes la vieron, Insidious era un oscuro filme que amanecía con la obsesión enfermiza de una madre angustiada por la posible muerte de uno de sus hijos y que, en su segunda mitad, culminaba con la descomposición de la figura paterna ante su incapacidad para enfrentarse al horror; ante su inconsistencia para asumir su papel.
Aquí, Wan y Whannell retornan al problema de la familia formada por Josh y Renai. O sea, el filme avanza a partir de donde terminó el anterior y concluye con la puerta entreabierta para permitir que una nueva entrega, si el éxito le acompaña, sea posible en un futuro inmediato. De nuevo los fantasmas, de nuevo los espacios encantados, de nuevo los investigadores de efectos paranormales, de nuevo el homenaje que Wan hace al cine que sin duda le asustó de adolescente. Hablamos de Poltergeist y de los Cazafantasmas, dos paradigmas que parecen inspirar buena parte del cine de terror del presente: desde REC hasta Paranolmal Activity. Claro que después de la irreprochable The Conjuring, aquí Wan parece ceder a la tentación del divertimento, del cine alimenticio. El tono dominante no traspasa el umbral del sobresalto, y el talento no pasa del guiño. Lo que no impide que Insidious a ratos imponga un mal rollo inquietante.

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