CRIADAS Y SEÑORAS

No uses mi baño, acuna a mi hija Título Original: THE HELP Dirección: Tate Taylor Guion: Tate Taylor; basado en la novela de Kathryn Stockett Intérpretes: Emma Stone, Viola Davis, Bryce Dallas Howard, Octavia Spencer, Jessica Chastain, Ahna O’Reilly, Mike Vogel y Sissy Spacek Nacionalidad: USA. 2011 Duración: 138 minutos ESTRENO: Noviembre 2011


Tate Taylor comienza su filme con la palabra escrita y lo termina con una voz que (re)clama el nacimiento de una escritora. En Criadas y señoras se nos dice que lo que convierte a alguien en un narrador es la necesidad. Necesidad de mostrar al mundo la experiencia propia. En este caso, ese roce vivencial evoca que hace apenas medio siglo el estado de derecho estadounidense pedía cárcel a quien osase defender la igualdad de hecho de las razas. Esa experiencia forma parte de la Historia de Norteamérica y se lee en sus páginas más vergonzantes. Con la intención de recuperar esas sombras, con ánimo conciliador y con la ayuda de la novela de Kathryn Stockett, Criadas y señoras rebaja el fuego que lleva implícito su tema para forjar una película tibia, bienintencionada y reconciliadora. Taylor echa demasiada azúcar sobre una cuestión de sangre, odio y avaricia. Le sobra metraje y bondad , pero permite avistar que allí donde el plano muere, había un territorio en guerra.
Si se atiende al título original, The Help, mucho más abierto a ambivalencias significativas y a una afilada ironía, se puede entender mejor las verdaderas intenciones del filme. Ambientado en los años 60, en el estado de Mississippi, la cinta recrea la escritura de un libro de encuestas en donde, por vez primera, se hacían públicas las opiniones de un grupo de criadas afroamericanas empleadas de la alta sociedad sureña. Esas mujeres a quienes no permitían utilizar sus retretes los mismos que ponían en sus manos el cuidado de sus bebés, también luchaban en los años de Martin Luther King y los panteras negras. Con ellas Taylor alumbra una cruel e insensata paradoja que ilustra perfectamente la estupidez humana y el sinsentido del racismo que se cultiva en sociedades pazguatas, crueles y perversas. Con un tono realista, lo que describe The Help podría alcanzar límites insoportables. La refinada e incluso adolescente puesta en escena de Taylor la hace digerible para públicos masivos y emocionante para espectadores que disfrutan cuando lloran. Taylor prefiere ser didáctico y aleccionador. Eso le hace ganar público pero deja sin filo una injusticia que se diría lejana pero que ocurrió hace escasas fechas.

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