LA MUJER DEL ANARQUISTA

Libro negro de la guerra civil Título Original: LA MUJER DEL ANARQUISTA Dirección: Peter Sehr y Marie Noëlle Guión: Dustin Lance Black Intérpretes:Juan Diego Botto, María Valverde, Ivana Baquero, Nina Hoss, Jean-Marc Barr, Pere Arquillué, Nathalie Grauwin y Biel Durán Nacionalidad: Alemania, España y Francia 2008 Duración: 117 minutos ESTRENO: Enero 09

Sorprendentemente las imágenes del horror, además de dolorosas resultan monótonas. Quienes han dedicado algún esfuerzo a recuperar eso que se ha dado en denominar memoria histórica, pueden confirmar el escalofriante parecido que se da entre las víctimas, la pasmosa igualdad de los sufrimientos. Quizás se esconde ahí esa reticencia que provocan las películas que se adentran en el laberinto de la guerra civil. Y tal vez por eso, se tiene la sensación de que se han hecho muchas incursiones cuando en realidad apenas sí hay un par de inolvidables. La mujer del anarquista lamentablemente no estará entre ellas, pero en medio de su descalabro, nos es dado vislumbrar el inconmensurable valor de su particular relato.
Inspirada en los recuerdos de su propia familia, Marie Nöelle se echa al agua oscura de la Historia confiada en que la singularidad del periplo de sus abuelos consiga sostener la demanda de ejemplificar lo que no es propio del cine de ficción, por mucho que recree hechos acontecidos. La mujer del anarquista no es un tratado de Historia, ni un juicio político, ni siquiera una reconstrucción épica.
La mujer del anarquista funciona como El Libro negro de Paul Verhoeven, como un pretexto para iluminar las contradicciones del alma humana, entendiendo por alma, las extrañas razones y sinrazones que configurar el comportamiento de los seres humanos. Sin embargo a Serh y Noëlle les traicionan dos cosas: su excesiva proximidad con respecto a los hechos narrados y un gravísimo error de cálculo en el reparto actoral.
El primero no puede evitar una cierta querencia hacia una oquedad solemne El segundo, sólo puede entenderse desde el desvarío de la falta de oficio. Algo que, por ejemplo, roza lo risible y/o ridículo cuando escuchamos hablar a su protagonista del hambre que pasa su hija y vemos como ésta luce mofletes de cochinillo. Pese a esos desvaríos, la fuerza intrínseca del paisaje descrito, resulta tan sobrecogedora que La mujer del anarquista no carece de interés. Al contrario. Percibir que se trata de una irregular película obra el prodigio de incrementar la curiosidad por su contenido. Paradójicamente, cuánto más se nos cae la película, más nos reclama lo que su guión lleva en las entrañas.

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