EL ÚLTIMO DESAFÍO

Arnold lucha contra el tiempo
Título Original: THE LAST STAND Dirección:  Kim Jee-woon  Guion:  Andrew Knauer  Intérpretes:  Arnold Schwarzenegger, Forest Whitaker, Johnny Knoxville, Rodrigo Santoro, Luis Guzmán, Eduardo Noriega, Peter Stormare y  Jaimie Alexander Nacionalidad:  EE.UU.  2013   Duración: 107 minutos ESTRENO: Febrero 2013

La mayoría de los espectadores se enfrenta a El último desafío con la curiosidad de un reencuentro. En efecto, esa ha sido la intención de los productores de este filme dirigido por el director coreano Kim Jee-woon. Ausente durante varios años por sus compromisos políticos, Arnold Schwarzenegger regresa a donde siempre estuvo. Y regresa, lo dice su personaje, sintiéndose viejo. Viejo pero ni cautivo, ni rendido. Así que, escoltado por un buen reparto reducido a coreografía de lujo, El último desafío da un homenaje a lo que Schwarzenegger representa, sazonado por el humor.
Y aquí, donde ese humor debía presidir la atmósfera, las pulsaciones y el ritmo de un filme que mezcla el spaguetti western con el cine policiaco, es donde se evidencia que la elección de Kim Jee-woon ha sido un error. Esa es la otra cara de la moneda. Unos pocos espectadores acuden a El último desafío ante el reclamo de su director.  Hace un par de años Kim Jee-woon peleó por la concha de oro del festival donostiarra con un filme extremo, rabioso; I Saw the Devil; un naufragio lúcido sobre la impotencia del ser humano para combatir la violencia. Se sabía por su filmografía, que Jee-woon es uno de los directores coreanos con más recursos y talento; dotado de un magnífico sentido del ritmo y de la composición visual, era un secreto a voces que Hollywood lo iba a tentar.
No era el primer cineasta oriental en recalar en Los Angeles. Gentes como John Woo o Ang Lee le han precedido y con buenos resultados. Cabía suponer que en su primera cita con el cine mainstream, Jee-woon iba a ser atado corto; lo que no era de esperar es que se pusiera en sus manos un guión tan pobre, unos diálogos tan rutinarios y una historia tan desequilibrada. Sin posibilidad de levantar el guión de  Andrew Knauer, Jee-woon se reserva un par de secuencias espectaculares, la persecución por un campo de maíz y una carrera por una autopista atestada de coches policiales. Nada más hay y eso es casi nada. Lo demás es culto a Arnold Schwarzenegger y responde a su deseo de quitarse la molicie del sillón de gobernador para reverdecer los laureles del héroe de piedra que siempre ha sido. Pero incluso aunque bromee, sabemos que sabe que su tiempo ha pasado.

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