EL CASO FAREWELL

Los habitantes de la soledadTítulo Original: L´AFFAIRE FAREWELL Dirección: Christian Carion Guion: Christian Carion y Eric Raynaud según el libro de Serguei Kostine Intérpretes: Willem Dafoe, Guillaume Canet , Fred Ward, Alexandra Maria Lara, Emir Kusturica y Diane Kruger Nacionalidad: Francia. 2009 Duración: 113 minutos ESTRENO: Agosto 2011

Hay tres actitudes a la hora de penetrar en este caso. Una, tomar el filme en serio. Creer que Reagan, Mitterrand y Gorbachov actuaron como se muestra en la película y dar crédito a espías como los que aquí intervienen. Eso desemboca en asumir que la Historia se escribe a partir de pequeños caprichos, de sueños y locuras de las personas. Otra consiste en percibir que su guión se construye sobre carne falsa, sobre actitudes y personajes que nunca pudieron ser así y, por lo tanto, ratificar que el curso de la Historia no se desvía por gestos individuales. La tercera vía y la más sensata, consiste en olvidarse de la Historia y tomar el filme de Christian Carion como lo que intrínsecamente es, un divertimento que osa recuperar el viejo aroma de aquellas películas de espías que permitían intiuir el demencial abismo de la guerra fría.
Lo que aquí se revela, en síntesis, gira en torno a la admisión de la derrota de la URSS frente a EE.UU. y al toque de queda para el desmantelami de su régimen. La causa, se nos dice, proviene de la delación de un espía que actúa por un extraño desvarío, mezcla de nacionalimo, nostalgia de Francia y problemas filiales. Parece excesivo pero lo que Carion recrea con oficio sólo aspira a mostrar el rostro vulnerable de los espías; en este caso un militar ruso, encarnado por el actor y director Emir Kusturica, y un administrativo norteamericano al que la casualidad convierte en espía. Dos aficionados unidos por una creciente amistad y convertidos en los peones decisivos del mayor cambio que ha vivido el mundo en los últimos 30 años.
Sea cual sea la actitud que el observador asuma ante esta propuesta, no podrá evitar saborear una sensación de estupor. Todo en el filme se antoja extraño. Desde un reparto en el que primeros actores se conforman con cameos irrelevantes: Dafoe, Kruger…, al protagonismo absoluto de Kusturica. Luego está lo que da la novela de Serguei Kostine, esa reflexión sobre el individuo frente al sistema, esa soledad de quien se aparta del camino y la cruel paradoja de quien espía el mundo sin reparar en lo que acontece en la alcoba de su casa. Lo que nos lleva al principio. Es preferible gozar con la parábola antes que ahogarse con la Historia.

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