Con la incomodidad que siempre emana del acto de ver un pecho femenino oprimido en un mamógrafo, empieza Aina Clotet un filme hecho con perfiles de hierro y plomo. Con la amenaza de un cáncer que no cesa, un alien que intimida con reproducirse, amanece esta extraña comedia; un drama de humor, de supervivencia y de egoísmo.
A pesar de la llamada «paradoja nórdica», esa situación paradójica en donde conviven los más altos niveles de igualdad con alarmantes altas tasas de violencia de género contra las mujeres, es innegable que en Escandinavia se están imponiendo los prototipos convivenciales que imperarán en nuestro futuro inmediato
Me reconozco un «Sangsooalcoholic». Sus primeros títulos, allá por los 90 me parecieron buenos. Estos, los de los últimos 5 años, los encuentro, incluso, mejores. No busco salir de su influjo, no necesito escapar de su embrujo; esta adición no me destruye, aunque, como el filme que ahora nos ocupa, termine por dejar una desasosegante sensación de patético fracaso.








