Título Original: SPIDER-MAN: BRAND NEW DAY Dirección: Destin Cretton Guion: Chris McKenna, Erik Sommers y Justin Kuritzkes. Cómic: Steve Ditko y Stan Lee Intérpretes: Tom Holland, Zendaya, Sadie Sink, Jon Bernthal, Jacob Batalon, Tramell Tillman y Mark Ruffalo País: EE.UU. 2026 Duración: 145 minutos
El retorno de la esencia
Cuanto más claro parece que Marvel retirará por fracaso de taquilla los «spin-offs» de Spider-Man, mejor les va a las historias protagonizadas por el mítico héroe juvenil. Es decir que todo apunta a que cada vez habrá menos películas levantadas a partir de personajes secundarios inspirados en el personaje de Peter Parker y, cada vez más, todo girará en torno a Spider-man, pese a que Holland ya haya cumplido los 30 años y se entrevea cada vez más próxima su retirada del personaje.
El carisma inexplicable e inexplicado de Spider-Man se ha convertido en la clave de su éxito. Eso lo ha entendido bien Destin Cretton y sus guionistas. En consecuencia, este Spider-Man de Tom Holland, se ha creado a base de planos cortos, de sitiar su espacio vital, de acercar la cámara a flor de piel y de volar sobre Manhattan. Todo gira sobre el personaje interpretado por un Holland cuyas incertidumbres brillan aquí tanto como languidecían los pesares de su Telémaco en el filme de Nolan pese a que, en ambas películas, Zendaya siempre aparezca cerca.
«Spider-man: Brand new day» sigue las huellas del final de las tres entregas precedentes protagonizadas por Holland: «Spider-Man: Homecoming» (2017), «Spider-Man: Lejos de casa» (2019) y «Spider-Man: No Way Home» (2021). La cuarta entrega de la tetralogía se ha hecho esperar un poco más. De hecho, en un gesto de metalenguaje, se nos cuenta que Peter Parker habita en un tiempo zarandeado por la desmemoria. Su vida aparece más tranquila. Como un funcionario del orden, la complicidad con la policía ha devenido en rutina, en convivencia benigna. La nueva aventura se centra en una amenaza con sorpresa. El guion, como acontecía en los mejores tebeos del personaje, no necesita batallas épicas sino ritmo y cercanía. El realizador Destin Daniel Cretton, un hawaiano de nacimiento, ya había dado evidentes pruebas sobre su profesionalidad. Talento no le falta y sentido del ritmo tampoco. Así, con una aseada y ágil dirección, con la mirada puesta en un público joven y cómplice con lo que el personaje de Spider-man representa, Cretton consigue llenar las salas y provocar aplausos de complicidad. En un tiempo en el que la edad media del espectador crece sin parar, Spider-man da oxígeno y futuro a la cartelera. Tal vez no parezca demasiado, pero no está al alcance de cualquiera.
