Con la incomodidad que siempre emana del acto de ver un pecho femenino oprimido en un mamógrafo, empieza Aina Clotet un filme hecho con perfiles de hierro y plomo. Con la amenaza de un cáncer que no cesa, un alien que intimida con reproducirse, amanece esta extraña comedia; un drama de humor, de supervivencia y de egoísmo.
Me reconozco un «Sangsooalcoholic». Sus primeros títulos, allá por los 90 me parecieron buenos. Estos, los de los últimos 5 años, los encuentro, incluso, mejores. No busco salir de su influjo, no necesito escapar de su embrujo; esta adición no me destruye, aunque, como el filme que ahora nos ocupa, termine por dejar una desasosegante sensación de patético fracaso.
Hacia la mitad de la película, cuando el conflicto ya ha asomado en todo su esplendor, cuando los personajes de Berto Romero y Judit Martín subliman su negro futuro a golpe de amor, disparate y entusiasmo, sobre «Pizza Movies» sobrevuela sugerente y conmovedor el fantasma del Fernando Fernán Gómez de «La vida alrededor» (1959).








