En un verano cinematográfico devorado por las llamas de la insustancialidad, con apenas media docena de buenos títulos relegados al fondo de la cartelera, siempre queda alguna esperanza. Una de esas claraboyas que nos trae luz, proviene de los aquí ya citados Atlántida Festival y Filmin.
En una de las intervenciones de este documental de muchas voces que reivindica el valor de un virtuoso de huella leve y recuerdo imperecedero, se citan tres piezas fundamentales para poder abismarse en el horror del siglo XX: «Si esto es un hombre» de Primo Levi, «Shoah» de
Claude Lanzmann y «Maus» de Art Spiegelman.
Dos nombres propios determinan las fronteras entre las que se mueve y habita este ensayo documental que nos avisa que quiere hablar de la guitarra flamenca. Uno es el personaje del que se habla: Yerai Cortés, (Alicante, 1995); un «tocaor» gitano que tiene preso el duende de Sabicas en las cuerdas de su guitarra.
Cuando en 1955 Orson Welles rodó «The Land of the Basques», lo hizo, como es natural, con la prosa cinematográfica del cine documental de su tiempo. Eso reclamaba una actitud didáctica e imponía el protagonismo del cineasta que era quien interactuaba con los desconocidos protagonistas de su acta notarial sobre el País Vasco.







