En tiempos donde algunos se cuestionan la identidad de cinematografías territoriales, la contemplación de «El ladrón de perros» proclama que hay cuestiones altamente resbaladizas. Vinko Tomicic, director chileno formado en Argentina, ha escrito y dirigido un filme coproducido por varios países latinoamericanos, por Francia y por Italia.
En todo conflicto de guerra civil, los más olvidados son aquellos que son reprimidos, torturados y asesinados por sus propios compañeros. Eso aconteció por ejemplo con los militares monárquicos que se sintieron traicionados por Franco cuando, tras las caídas de los fascismos europeos, el dictador se empeñó en perpetuarse.
Todas las dudas y desconciertos que zarandean la visión de La misteriosa mirada del flamenco se vuelven recuerdos hondos y sensaciones agridulces cuando la película se rememora. Esa capacidad que posee esta obra de empapar los recuerdos, más allá de la estridencia inicial de su primera visión, la aleja de un nombre de referencia que se ha utilizado para ubicar a Diego Céspedes: Pedro Almodóvar.








