Nuestra puntuación
4.0 out of 5.0 stars

Título Original: ITT ÉRZEM MAGAM OTTHON Dirección: Gábor Holtai Guion: Attila Veres Intérpretes:  Rozi Lovas, Áron Molnár, Dorka Gryllus, Tibor Szervét y Bettina Józsa  País:  Hungría. 2025  Duración:  124 minutos

Los dos dientes

«Un secuestro familiar» brilló en el festival de Sitges 2025 donde ganó el Premio Méliès de Plata a la Mejor película de género fantástico. Ahora relampaguea y, en consecuencia, deslumbra, dentro del apartado on line del llamado Atlántida Festival de Mallorca que facilita Filmin. En ese evento, un oasis cinematográfico en medio de un verano de exigua oferta, la ópera prima de Gábor Holtai, un director húngaro surgido en tiempos de dificultad, infamia y barro político para su país, propone una singular experiencia. Un anuncio demoledor construido a partir de un texto incómodo y perturbador. Un cuento feroz que podría formar parte de una galería perversa: la de las familias devoradas por la mentira, el poder y el delirio.

A Gábor Holtai lo han vinculado, primero con el Yorgos Lanthimos de sus primeras obras como «Canino». Siguiendo la estela del cineasta griego, también se cita al Michael Haneke seguidor a su vez de Bertolt Brecht y autor de textos desconcertantes sobre la toxicidad de la familia como lo son «Funny Games» y «Código desconocido».

Por eso mismo, con el horror de lo cotidiano y abismándose en esa senda que practican narradores como Ligotti, en el primer escalón de la deriva de la contemporaneidad, Holtai se cruza con el también húngaro Béla Tarr para terminar sumergido en el universo de Frank Kafka. En «Un secuestro familiar» («Sentirse como en casa» en su traducción literal) percibimos la tristeza de Kafka y sus páginas más polisémicas, aquellas que hoy sabemos fueron premonitorias sobre la deshumanización de la sociedad de su tiempo.

Sin rebatir la mayor o menor presencia de esos nombres en «Un secuestro familiar», queda claro que en esta fábula que comienza como el más feroz de los filmes de Park Chan Wook, «Old Boy», con un secuestro inexplicado e inesperado, habita una sensación insana. Un misterio que conforme nos es desvelado más atrapa y más confunde. Entre los pasillos y habitáculos de ese hogar presidido por un padre devorador y patriarcal, enfermo y lunático, cruel y patético, se escenifica una verdad dolorosa: la posibilidad de su existencia descansa en la incapacidad de los demás para reducirlo. Con una puesta en escena intachable y un reparto de desasosiego, sus principales personajes encienden una llama que ilumina y destruye: la raíz del fascismo y el origen de la malignidad. Cine negro, cine de terror sin sustos, cine desolador que señala el nacimiento de un joven realizador que culminó su primer largometraje en los días en los que Béla Tarr se despedía del mundo.

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