Con la incomodidad que siempre emana del acto de ver un pecho femenino oprimido en un mamógrafo, empieza Aina Clotet un filme hecho con perfiles de hierro y plomo. Con la amenaza de un cáncer que no cesa, un alien que intimida con reproducirse, amanece esta extraña comedia; un drama de humor, de supervivencia y de egoísmo.
Goya el mejor cortometraje del año de la pandemia, 2021, «A la cara» ha crecido como largometraje con los mismos protagonistas. Javier Marco y Belén Sánchez Arévalo, director y coguionistas, han vuelto a contar con Manolo Solo y Sonia Almarcha para expandir lo que en apenas quince minutos se mostró como un inteligente relato sobre los acosos en la red y sus consecuencias.
Hacia la mitad de la película, cuando el conflicto ya ha asomado en todo su esplendor, cuando los personajes de Berto Romero y Judit Martín subliman su negro futuro a golpe de amor, disparate y entusiasmo, sobre «Pizza Movies» sobrevuela sugerente y conmovedor el fantasma del Fernando Fernán Gómez de «La vida alrededor» (1959).
Hay señales confusas que no ayudan a entender la naturaleza de este «Mi querida señorita» titulado igual que el filme de Jaime de Armiñán de 1972. De entrada, su argumento y tratamiento serpentean de la traición al homenaje, de la distancia al guiño, hasta el punto de provocar la pregunta: ¿por qué se titula así ?
Júlia de Paz Solvas (Barcelona, 1995) viene de la ESCAC (Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña) y eso se nota. En los últimos años, el gran cambio de la industria cinematográfica española se debe a dos cuestiones decisivas: la proliferación de mujeres directoras que escriben y desarrollan problemáticas que les resultan cercanas, íntimas y/o propias
Como antes que cine fue teatro, los diálogos de «Lapönia» saben a caldo curtido. Dicho de otro modo, rebosa de palabras reposadas, bien texturadas. Un enófilo ocasional de catas dominicales, diría que el texto de «Lapönia» se ha enriquecido gracias a una oxigenación lenta y controlada a través de los poros, no ya de la madera de la barrica, sino de las tablas del escenario.





