Sebastián, un joven fascista que toca la trompeta en la banda de su pueblo, está emocionado porque espera, al estilo de «Bienvenido, Mister Marshall» la llegada de sus correligionarios en plena guerra civil.
Cinco años antes de rodar este «Forastera», su autora, Lucía Aleñar Iglesias (Madrid, 1993) ya había dado forma a la misma cuestión del duelo, a la idea de cómo una ausencia crea presencia, en un cortometraje homónimo del que parte su primer largo acogido entre algodones en festivales como Toronto y la Seminci de Valladolid.
Al menos tres películas recientes resuenan en «El ser querido», la obra con la que el equipo Sorogoyen-Peña pretende independizarse de la acción para bucear en la emoción. Se trata(ba) de decir adiós al «thriller» para dar buenos días al melodrama pero ¿es posible escapar de los instintos propios? «El ser querido» responde, sobre todo, a esta cuestión.
Con la incomodidad que siempre emana del acto de ver un pecho femenino oprimido en un mamógrafo, empieza Aina Clotet un filme hecho con perfiles de hierro y plomo. Con la amenaza de un cáncer que no cesa, un alien que intimida con reproducirse, amanece esta extraña comedia; un drama de humor, de supervivencia y de egoísmo.
Goya el mejor cortometraje del año de la pandemia, 2021, «A la cara» ha crecido como largometraje con los mismos protagonistas. Javier Marco y Belén Sánchez Arévalo, director y coguionistas, han vuelto a contar con Manolo Solo y Sonia Almarcha para expandir lo que en apenas quince minutos se mostró como un inteligente relato sobre los acosos en la red y sus consecuencias.






