Me reconozco un «Sangsooalcoholic». Sus primeros títulos, allá por los 90 me parecieron buenos. Estos, los de los últimos 5 años, los encuentro, incluso, mejores. No busco salir de su influjo, no necesito escapar de su embrujo; esta adición no me destruye, aunque, como el filme que ahora nos ocupa, termine por dejar una desasosegante sensación de patético fracaso.
«Mi postre favorito» ofrece un masaje emocional de altas calorías pero una amarga almendra se esconde en su interior. Predica una vital exaltación de la sensualidad en la tercera edad. Sabe hacerse grande gracias a su buen rollo interpretativo y no oculta su vocación de cine para todos los públicos.
En la zona central de «Si yo pudiera hibernar», más o menos hacia la mitad de la película, se escucha la frase que da título a esta edificante película. La dice el hermano pequeño de los tres menores que, abandonados por su madre alcohólica, sufren hambre, privación y enfermedad en medio de una miseria asumida con extraordinaria dignidad.
Hong Sangsoo (Seúl, 1960) ha editado este filme, ha sido el director de fotografía y suyos son el guion y la realización. De modo que «La viajera» no puede esconder ese ADN de obra de autor. De un autor que, como Kaurismäki, se mueve entre la excentricidad y la periferia. Bastarían unos segundos para deducir que estamos ante una película suya.







