Me reconozco un «Sangsooalcoholic». Sus primeros títulos, allá por los 90 me parecieron buenos. Estos, los de los últimos 5 años, los encuentro, incluso, mejores. No busco salir de su influjo, no necesito escapar de su embrujo; esta adición no me destruye, aunque, como el filme que ahora nos ocupa, termine por dejar una desasosegante sensación de patético fracaso.
Júlia de Paz Solvas (Barcelona, 1995) viene de la ESCAC (Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña) y eso se nota. En los últimos años, el gran cambio de la industria cinematográfica española se debe a dos cuestiones decisivas: la proliferación de mujeres directoras que escriben y desarrollan problemáticas que les resultan cercanas, íntimas y/o propias
Fátima ha cumplido 17 años, es la pequeña de tres hermanas y convivía con su familia de origen argelino en los suburbios de París. Fueron sus confesiones, las memorias de la protagonista de este relato que se centra en el despertar a la sexualidad de una joven musulmana en la sociedad francesa de hoy, la materia con la que Hafsia Herzi (Manosque, 1987) amasa para alumbrar «La hija pequeña».








