Colette (Laetitia Casta), profesora de la Sorbona de análisis fílmico, da una clase magistral sobre el significado latente de «La ventana indiscreta» de Alfred Hitchcock al comienzo de «Asesinato en la tercera planta».
Hacia la mitad de la película, cuando el conflicto ya ha asomado en todo su esplendor, cuando los personajes de Berto Romero y Judit Martín subliman su negro futuro a golpe de amor, disparate y entusiasmo, sobre «Pizza Movies» sobrevuela sugerente y conmovedor el fantasma del Fernando Fernán Gómez de «La vida alrededor» (1959).
Como antes que cine fue teatro, los diálogos de «Lapönia» saben a caldo curtido. Dicho de otro modo, rebosa de palabras reposadas, bien texturadas. Un enófilo ocasional de catas dominicales, diría que el texto de «Lapönia» se ha enriquecido gracias a una oxigenación lenta y controlada a través de los poros, no ya de la madera de la barrica, sino de las tablas del escenario.
La presencia de Eva Victor es el alfa y el omega de «Sorry Baby». Ella ha escrito, ha dirigido y ha protagonizado este relato inequívocamente contemporáneo que se nutre con heridas ajenas proyectadas hacia su sanación en un alegato sobre la condición de la mujer de hoy en los EE.UU. Nada nuevo ni nada excepcional.







