Hace ahora veinte años que Joel Crawford entró en la DreamWorks Animation. Dos décadas ininterrumpidas para peldaño a peldaño, al principio en tareas de fondo, ahora como principal conductor, fundir su propia biografía con la del estudio.
Se cuenta que Chuck Jones creó al «Coyote» y al «Correcaminos», a finales de los 40, inspirado por una breve digresión de Mark Twain en su novela «Pasando fatigas» (1872). En esa historia sobre la fiebre del oro que vivió y sufrió el propio Twain en primera persona, se afirma que cuando el hambre aprieta, hay coyotes que son capaces de cazar correcaminos.
La «heterosis» es el McGuffin -o sea, el pretexto- que sostiene el argumento de «Jim Queen». La heterosis, se nos dice, es un virus de origen desconocido que afecta al colectivo homosexual. Sus efectos inmediatos aparecen cuando los infectados comienzan a perder sus señas de identidad físicas y psicológicas.
Arco de Ugo Bienvenu acaba de triunfar como mejor película de animación en la ceremonia de los premios del Cine Europeo. Ya había vencido en Annecy, el festival de referencia del cine de animación en Europa y probablemente será muy vista cuando las plataformas la sirvan en el menú de fondo de sus inagotadas y agotadoras programaciones.
Tal vez fuera en «Porco Rosso» donde Miyazaki mostró con más determinación su capacidad para asomarse al lado siniestro de la carcajada. Y sin duda fue en este filme de 1992 donde su ideología se mostró de manera más explícita al sintetizar su fábula cinematográfica en una frase: «prefiero ser un cerdo que un fascista».
Entre Michel Hazanavicius (París, 1967) y Pablo Berger (Bilbao, 1963) se dan extrañas coincidencias e importantes diferencias. Pero, ciertamente, al observar la filmografía de ambos sorprende encontrar que tanto uno como otro, lejos de permanecer fieles a la demanda del mercado, abundan en incursiones heterodoxas.





