Hace ahora veinte años que Joel Crawford entró en la DreamWorks Animation. Dos décadas ininterrumpidas para peldaño a peldaño, al principio en tareas de fondo, ahora como principal conductor, fundir su propia biografía con la del estudio.
Se cuenta que Chuck Jones creó al «Coyote» y al «Correcaminos», a finales de los 40, inspirado por una breve digresión de Mark Twain en su novela «Pasando fatigas» (1872). En esa historia sobre la fiebre del oro que vivió y sufrió el propio Twain en primera persona, se afirma que cuando el hambre aprieta, hay coyotes que son capaces de cazar correcaminos.
En esencia, de lo que va «¡La novia!», de lo que se ocupa Maggie Gyllenhaal, directora y guionista de esta película, es de la resurrección de los insurrectos. Si se prefiere, cabría afirmar que el núcleo ardiente de «¡La novia!» muestra lo que se merece mostrar en tiempo de víctimas; busca encender, en la hora de la pesadilla, la llama(da) de los rebeldes con causa.
Arco de Ugo Bienvenu acaba de triunfar como mejor película de animación en la ceremonia de los premios del Cine Europeo. Ya había vencido en Annecy, el festival de referencia del cine de animación en Europa y probablemente será muy vista cuando las plataformas la sirvan en el menú de fondo de sus inagotadas y agotadoras programaciones.







