Vadim Baranov, protagonista de «El mago del Klemlin», nunca existió, pero se cuenta que Vladislav Surkov se le parece mucho. Para Assayas y Carrère, guionistas de este filme construido sobre la novela de Giuliano Da Empoli, Baranov es el pretexto para desnudar el texto.
El título original de esta película de Petra Biondina Volpe echa la suerte sobre la principal protagonista, Floria (extraordinaria Leonie Benesch), sobre lo que ella representa, sobre su trabajo. La define como «Heroína» y describe una jornada de trabajo en la planta de cirugía de un hospital suizo.
Parece obligado decir que «Bugonia» tuvo su origen en el filme coreano de 2003,
«Save the Green Planet». Pero esa semilla germinal asiática poco cambia y nada influye en la prevalencia del universo de Yorgos Lanthimos, un cineasta que, como todos los directores que atraviesan el filo del exceso, debe enfrentarse a amores y odios irreconciliables.








