La sola visualización del título, «Ceniza en la boca», provoca desazón. Un incómodo extrañamiento que llena el sentido del gusto de pasmo y estupor. Su significado resuena a preludio de sensación inquietante.
Lo de Anne Hathaway este año resulta agotador, al menos para ella. En apenas cuatro meses se le ha visto en cinco películas. Además de esta incursión sobre la verdad y la mentira titulada «Verity», ella reinaba en «El diablo viste de Prada 2», era la estrella oscura de «Mother Mary», asumía el mando familiar en «El final de Oak Street» y su «Penélope» era, junto al «Ulises» de Damon, lo mejor de «La Odisea».


