Título Original: COYOTE VS. ACME Dirección: Dave Green Guion: Samy Burch y Ian Frazier, a partir de la historia de James Gunn, Jeremy Slater, Samy Burch Intérpretes: Will Forte, Lana Condor, John Cena, P.J. Byrne y Tone Bell País: EE.UU. 2026 Duración: 103 minutos
La carrera no cesa
Se cuenta que Chuck Jones creó al «Coyote» y al «Correcaminos», a finales de los 40, inspirado por una breve digresión de Mark Twain en su novela «Pasando fatigas» (1872). En esa historia sobre la fiebre del oro que vivió y sufrió el propio Twain en primera persona, se afirma que cuando el hambre aprieta, hay coyotes que son capaces de cazar correcaminos. El hecho es muy improbable, no por la rapidez del pájaro, los coyotes corren más, sino porque no forman parte de su dieta habitual. Armado con esa luz, Chuck Jones alumbró dos de los mejores y más carismáticos personajes de los célebres «Looney Tunes». Tres cuartos de siglo más tarde, miles de espectadores de medio mundo, no ocultan su empatía ante la tenacidad del Coyote, víctima impenitente, siempre derrotada y siempre presta a volver a comenzar.
Con ánimo de justicia poética, con humor y respeto hacia los trazos primigenios de las criaturas de Chuck Jones, Green desarrolla un filme burbujeante y vindicativo por el que el Coyote decide demandar a la empresa suministradora de los artilugios con los que trata de atrapar al Correcaminos, «ACME».
La primera aventura de «Fast and Furry-ous» se proyectó a finales de 1949. Desde entonces, el mundo ha cambiado pero la sempiterna carrera hacia el fracaso del Coyote sigue intacta en 2026. La Warner, su casa natal, renegó de la película, desconfíaban de su éxito. Sin embargo, esta mezcla de actores y dibujos que cohabitan en el delirio se ha convertido en el «best seller» del fin del verano.
Una cosa permanece; el vitriolo y la irreverencia. Fiel a aquel «furioso y peludo»,título paródico y retruécano homófono del proverbial «Fast and Furious», el Coyote sigue prisionero de su hambre oceánica. Pero hoy, tras 76 años de correr y volar -no siempre de manera figurada-, el Coyote se reconoce clásico, se sabe modelo canónico, tan gamberro como inofensivo. La moraleja es que nada une más que la rivalidad y por lo tanto Correcaminos y Coyote forman una unidad de entendimiento y destino. Bajo esa premisa, Green demuestra conocer bien a los personajes, aunque el guion de Burch y Frazier abunda en gestos demasiado timoratos. Pese a ello, la gran acogida por las nuevas generaciones del filme, evidencia que la «Mors certa» del Coyote no ha llegado.
