Asghar Farhadi dio un golpe de mano con “A propósito de Elly”, hace nueve años. Acababa de cumplir 37 años -hoy tiene 46-, y era su cuarto largometraje. Venía del teatro y de la televisión. Se había curtido como guionista y las series le aportaron una impagable experiencia en la dirección de actores.

Al paso que vamos, dentro de unos años, cuando se repase la historia del cine español, se concluirá con la evidencia de que Belén Rueda habrá sido al género de terror del primer tercio del siglo XXI lo que Pepe Isbert fue a la comedia española de los años 50.

Con Keanu Reeves empieza “Siberia”; con Keanu Reeves termina. Del primero al último plano todo debe reverencia al protagonista de “Matrix”. Aquel Neo encarna aquí a un norteamericano traficante de diamantes en la Rusia actual.

Bajo tres banderas aparece “No dormirás”, una película dirigida por Gustavo Hernández que se adentra en el suspense bajo la advocación a Polanski. Todo el mundo se aferra al hacer de un cineasta que convirtió su vida en una fuga permanente. Y aunque es posible que algo del autor de “El quimérico inquilino” se proyecte sobre este No “dormirás”, su sustancia vital mira hacia dos hechos muy diferentes y aquí encadenados.

No se desvela el argumento si se descubre que en el último filme de Roman Polanski, “Basado en hechos reales”, esos hechos reales de los que habla, deben ser entendidos al estilo surrealista. ¿Qué quiere decir?
Que hablamos de una realidad absoluta: la consciente y la inconsciente, la física y de psíquica, la realidad del que permanece en vigilia y la del que se hunde en pesadillas de fantasmas sin nombre ni lógica.

“Un lugar tranquilo” re/clama la paz de los cementerios, la inmovilidad de las ruinas y el silencio de los muertos. Esta esmerada y meritoria incursión en el género del terror posee muchas virtudes y una penosa servidumbre. Sin esta última estaríamos hablando de un filme de culto, de una obra importante. Podría haber sobrevolado hasta el territorio de Stalker de Tarkovski.

El Cairo confidencial lleva en el título de su comercialización española una declaración de intenciones que le resulta ajena. Nada que ver con L.A. Confidential salvo el hecho de que ambas películas se adentran en zona oscura, allí donde la muerte une a las gentes del arrabal con los que mueven los hilos del poder y las finanzas.