Tanto se sabe y tanto se ha escrito sobre Blade Runner y sobre esta secuela dirigida por Villeneuve que daremos por conocidos todos los pequeños detalles. Vayamos pues, al núcleo duro de un megafilme que representa el tiempo gaseoso en el que nos hallamos.
En el vértice que articula las dos mitades de Detroit, la tensión argumental se hace insoportable. En ese sentido recuerda lo que acontecía en El cazador (1978) de Michael Cimino. En el caso del filme protagonizado por De Niro, los soldados estadounidenses esperaban su turno para morir jugando a la ruleta rusa, obligados por los soldados vietnamitas en un ritual macabro.
Sofia Coppola introduce “La seducción” -sobre la que para el público más iniciado gravita el recuerdo de la que cuarenta y seis años antes hizo Don Siegel con Clint Eastwood-, con un movimiento vertical. La cámara apunta hacia las copas altas de unos árboles de querencia gótica. Y en ellas hay algo solemne, catedralicio.
Chistopher Nolan (30 de julio de 1970), apenas había cumplido los nueve años cuando Coppola dirigió “Apocalypse Now”. Con “Platoon”, de Oliver Stone tenía 16 años y, meses después, cuando se disponía a alcanzar la mayoría de edad, supo de Kubrick y “La chaqueta metálica”. El estreno de “Salvad al soldado Ryan” de Spielberg le pilló a Nolan con 28 años y con su primera película bajo el brazo, “Following” (1998).







