Se asegura que en los años 40, el capitán Marvel, nombre primigenio de Shazam, fue más popular que el propio Superman. De hecho, la DC denunció a la Fawcett Comics, la cuna natal del personaje, por presunto plagio. Lo curioso es que la vida da muchas vueltas, y el viejo capitán Marvel, nacido en 1939, pasó a las filas de la DC y hoy es una de sus mejores bazas frente a la Marvel.

Cuando se hable de la Disney del final del siglo XX y, en especial, de la del comienzo del XXI, habrá dos hitos icónicos que será bueno analizar. Uno lo representa Pixar y su cabeza visible, John Lasseter. El otro, responde al nombre de Tim Burton. Ambos fueron extraños -y evitados- en el paraíso de la Disney después de Walt; hoy ambos portean la tabla de salvación del misterio existencial del imperio de Mickey Mouse.

“Bel canto” ofrece tan buenas intenciones como malas decisiones. Pero más allá de su contenido concreto, en una primera mirada merece la pena cruzarla con la considerada por Hollywood mejor película USA de este año. Porque, curiosamente, “Bel canto” coincide con “Green Book” en los orígenes de sus realizadores. Paul Weitz, como Peter Farrelly, comenzó en el cine codirigiendo con su hermano.

En “Déjame salir”, un debutante director de origen afroamericano utilizaba el terror para denunciar el racismo. Se servía de la metáfora para desnudar la realidad. Aquel filme estimable titubeaba en su recta final. Jordan Peele, esa era la sensación, tras recrear el texto original del autor de “La semilla del diablo”, después de cuestionar la nobleza de la familia americana, dejaba entrar una cierta esperanza en la América que se disponía a soportar a Donald Trump.

La película arranca sobre el primer plano de dos sombreros bombín colgados en un perchero. Conforme el encuadre se abre y se ensancha el campo de visión veremos, hablando, a sus dueños; los protagonistas que dan título al filme: Stan Laurel y Oliver Hardy. Estamos, un rótulo así lo indica, en 1937, en unos estudios cinematográficos. La conversación entre Stan y Oliver se ejecuta entre dos espejos colocados de manera estratégica.

Cuando este filme de Felix Van Groeningen desembarcó en el Zinemadia de 2018, se escuchaban voces que cuchicheaban la lujuria de Oscar que acompañaba a este melodrama extremo. En él trabaja el actor de moda, Timothée Chalamet, un engreído profesional aplaudido por su estar y pasar en “Call Me by Your Name” de Luca Guadagnino.

Dentro de un tiempo, cuando se analice el cine comercial de estos años, habrá un capítulo especial para acotar lo que la factoría Marvel representa. A estas alturas, tras dar vueltas como una peonza, con la mirada puesta en alumbrar a la madre de todas las películas, esa batalla final que se anuncia, la decepción se huele a distancia. La fórmula no es que se repita es que se agota y nos agota.

Conocido como uno de los lugartenientes de Spielberg, escribió para él “1941”, Zemeckis pertenece a su misma escuela. Le debemos éxitos incontestables como “Regreso al futuro”, “Forrest Gump”, “Náufrago” y “Contact”. Algunas de ellas, se han convertido en películas generacionales, obras de culto a las que sus feligreses no permiten poner en duda.